Sistema
de las Cuatro Valles, Cueva de la Hoyuca
Entrada
del Panda Gigante
Octubre 2019
José Luís y
Miguel
Hacía ya
algún tiempo que no salíamos de aventurillas subterráneas, por lo cual decidimos
hacer alguna cueva que motivara de nuevo ese gusanillo que llevamos dentro los
que nos gustan las cuevas.
En esta
ocasión solo pudimos coincidir José Luís y Yo en la fecha que habíamos fijado.
Después de
tirar un poco de bibliografía espeleológica e informaciones varias de internet,
decidimos ir a visitar dentro del Sistema
de los Cuatro Valles, del que solo conocíamos la Cueva Llueva, la Cueva de la Hoyuca, nos motivaba intentar
visitar la famosa Bóbeda Astral o como han llamado los ingleses “El Astrodome”.
Para los que
no la conocen, se trata de una maravilla de la naturaleza, un pozo cinlíndrico
de unos 15 metros de diámetro y unos 90 metros de altura, del que cae en medio
de un gran Gours que hay en su base un buen chorro de agua.
Sin duda
alguna un verdadero espectáculo de la espeleología, que los espeleólogos
ingleses escalaron con la técnica de pértigas, en la búsqueda de galerías de
continuación o comunicación con el exterior, que finalmente no dio sus frutos y
en el que desgraciadamente se produjo allá por los años 90 un accidente mortal
de un espeleologo Ingles en esas exploraciones por el despiste de bajar por una
cuerda que colgaba y no tenía nudo ni era la cuerda guía.
Como desde
la entrada de la Cueva de la Hoyuca hay un recorrido bastante largo, decidimos
acceder por la entrada artificial del Panda Gigante, que cortocircuita la
galería de la cueva y nos deja más cerca de nuestro objetibo, visitar “ El Astrodome”.
José Luís se
encargó de estrenar su GPS y metió un track de acceso a la entrada del Panda
Gigante desde lo alto de la carretera que viene del puerto Fuente de Varas hacia el pueblo de Riaño. El recorrido se hace por
una pista descendente de unos 900 metros de distancia, con un desnivel de unos
200 metros, la pista se une a una carretera y en unos prados descendentes a la
derecha y cruzando una valla de alambres nos lleva hasta una zona hundida con
mucha vegetación en la que casi escondida aparecen los pilotes y achiperres que
forman la boca artificial del Panda Gigante.
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Bajando por la pista hacia la boca de entrada |
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Boca artificial del Panda Gigante |
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José Luís limpito antes de entrar |
Por la gran
vegetación que había alrededor, se notaba que hacía tiempo que no entraba nadie
por allí.
Sin más
dilación destrepamos por la boca hasta un tubo inclinado que hay colocado con
una cuerda de seguro instalada en fijo por dentro de este tubo para asegurar el
paso de bajada y de subida.
Nos deposita
en la cabecera algo estrecha de un pozo de unos 25 metros de profundidad en el
que no encontramos cuerda montada en fijo, solo estaban las chapas.
Como me
olvidé en casa el Croll, le digo a mi compañero José Luís que monte el pozo
para comprobar que llegan los treinta y un metros de cuerda que llevábamos, ya que
de no llegar, tendríamos que abortar la visita.
Después de
bajar hasta el fondo del pozo y comprobar que llegaba bien el cordino, y además
no había que fraccionar, solo instaló un desviador que había a unos 3 metros de
la cabecera, bajo detrás. En la base de este pozo se continua descendiendo y
encontramos otro pozo de unos 5 metros donde hay montada una cuerda fija.
En la base
de este pozo decidimos quitarnos los aparatos y dejarlos allí y llevarnos solo
una saca con las baterías de repuesto y la comida, para ir más cómodos por las
galerías de la Cueva.
La
continuación es un meandro estrecho que desfonda en una grieta estrecha donde
hay una cuerda con nudos de unos 5 metros que nos facilita el destrepe,
seguimos por el meandro hasta llegar a su parte final, una estrecha grieta
horizontal que termina en una curva muy cerrada que desfonda en el techo de la
Galería del Gorila.
La mejor
forma de pasar este paso es con los pies por delante colocando el cuerpo
inclinado y pasando la cadera por la parte más ancha para no quedarnos
empotrados.
Superamos el
paso con algún enganche de mi compañero José Luís que solventó perfectamente y
llegamos al río de la cueva de la Hoyuca.
La galería
del Gorila es el curso del río que nos obliga a ir agachados en un buen tramo y
que hemos cogido dirección nordeste para dirigirnos hacia el Astrodome.
Continuamos
por la galería del río hasta llegar a la zona freática en la que nos
despistamos por una galería de guijarros a la derecha que no nos da muy buena
espina ya que se va estrechando y después de comprobar la topo nos damos cuenta
que no es por allí, por lo que buscando encontramos la continuación subiendo a
la parte alta de la galería y atravesando por un laminador en la misma
dirección que traíamos.
Ahora si
seguimos en buena dirección por una galería grande donde a mano izquierda hay
un aporte de agua por una galería no muy grande que según la topo es la continuación
hacia la cueva de Riaño.
Nosotros
seguimos por la gran galería donde subimos por el lado izquierdo para pasar una
obstrucción de piedras grandes dejando al río por la derecha de la galería que
va apareciendo y desapareciendo en algunos tramos.
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Alguna columna encontramos por la galería |
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Bonita bandera colgando del techo |
La galería
se va haciendo más grande y cómoda con bancos de arena en el suelo y algunos
grandes bloques curiosos colgados del techo como el gran Buque que encontramos a la derecha, pasamos por unos bonitos Gours de
color rosado a nuestra izquierda formados por el río y seguimos por el curso
activo de la galería.
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Bonitos Gours |
Este tramo
es bastante cómodo hasta que el río se encajona de frente, hemos llegado al Cruce Obvio, una zona con arena a la
derecha es la continuación.
La galería
se encaja y estrecha en su primer tramo hasta que llegamos a los laminadores,
son cuatro laminadores de arena y piedras separados por cortos tramos de la
galería que te van dando un poco de tregua.
Esta galería
es la comunicación con la galería del 3º río que sale de nuestra derecha y
cambia la estructura de la galería, se va haciendo más grande, primeramente
vamos por el río, después se va perdiendo y llegamos a la zona de la galería de
la Diversión, en la que se sube y se
baja entre bloques con suelo de arena.
Se sigue por
la zona evidente siguiendo los hitos que vamos encontrando, dejamos de frente
una galería que no debemos seguir y continuamos por la izquierda por la galería
de techo bajo que continua posteriormente haciendo una curva pronunciada a la
izquierda y un poco después otra hacia la derecha, señal de que vamos por el
buen camino.
La galería
se colapsa con un derrumbe que nos obliga a seguir por el curso del río a la
derecha que consigue atravesarlo. Continuando en la misma dirección la galería
va cogiendo dimensiones y tras un giro hacia la izquierda encontramos una
galería un poco ascendente y no muy grande con suelo de arena arcillosa que
reduce un poco su tamaño y nos abre paso a la ansiada Bóbeda Astral.
Intentamos
hacer alguna foto y filmar un poco de vídeo pero nuestras luces son casi
insignificantes ante la gran oscuridad y altura del pozo, del que cae en el Gran Gours de su base un buen chorro de agua y del que cuelga por uno de sus
lados una cuerda.
Es el
momento de gran disfrute, oyendo el eco de la gran bóveda y el ruido del agua
que cae en el centro del pozo, un momento por el que vale la pena pasar algunas
penurias, por ser protagonistas de semejante espectáculo, del que nos volvemos
contentos y satisfechos por cumplir nuestro objetivo.
Regresamos
hacia la salida, teniendo la ventaja de conocer algo mejor el camino de vuelta,
aunque volvemos a despistarnos en la misma galería del principio en la zona
Freatica, de la que volvemos a salir y coger correctamente la Galería del
Gorila en la que hay que estar atentos de no pasarse la unión con la salida del
Panda Gigante.
Subimos la
trepada y pasamos la grieta estrecha sin problemas y vamos ascendiendo por el
meandro hasta las cuerdas verticales del pozo de entrada.
Cuando
salimos estaba muy nublado pero todavía quedaba algo de luz, estaba lloviendo
bastante, subimos por la pista ascendente que nos llevaba al coche pero en ese
momento llena de agua y barro y cayendo agua a destajo.
Nos quitamos
los equipos totalmente empapados y nos fuimos en el coche para el apartamento
en Arredondo, donde estábamos alojados. Una birra muy fresquita y una ducha
calentita nos vino estupendamente.
Nuestro
final feliz del día, una cena en Casa Tomas en Ogarrio y posteriormente unos
Whenyhais de sobremesa en el apartamento,
hizo el día muy completo.
Como
resumen, una actividad muy recomendable la visita al Astrodome, teniendo en
cuenta la boca del Panda Gigante, que da cierto canguelo solo pensando en que
se desprenda algún bloque y te quedes allí pillado. Y con respecto a los
estrechos hay que reconocer que son incómodos pero con la técnica adecuada se
pueden pasar más o menos bien depende del tamaño y la agilidad del espeleólogo.