sábado, 18 de noviembre de 2017

Torca CEZ



Participantes: Miguel, José Luis, David, Yolanda y José Manuel.

Para rematar el año, decidimos hacer una cavidad que, en principio, no parecía ser muy complicada.
Hacía ya algún tiempo que teníamos localizada la boca, gracias a los datos aportados por el grupo LOBETUM, de Cuenca, que había sido el que la había descubierto, explorado y topografiado en su día.
La Torca CEZ se encuentra en una ladera del Hoyo Mortiro, muy cerca de Riva. La marcha de aproximación es corta y cómoda. En unos minutos estamos en la boca.
Boca de entrada

Comienza con un pozo de unos cinco metros, que aterriza en una salita. Y hablando de aterrizar, en algún momento aterrizó en la sala una vaca, que no tuvo la precaución de entrar con el material necesario y, como consecuencia, sólo quedan de ella sus huesos desparramados por el suelo. Además de los restos de la vaca, hay otros huéspedes en la salita, sobre todo, arañas, aunque también había una salamandra y algún murciélago por los alrededores.
Poco queda de la vaca espeleóloga

A los pocos metros del primer pozo, hay otro, de unos cuatro metros, que una vez bajado comienza el recorrido de verdad, por unas galerías no muy grandes, pero cómodas en general.
Poco después, encontramos la "Ventana del Paraíso", una de las zonas más bonitas de la cavidad.
La Ventana del Paraíso

Antes de traspasar la ventana y seguir el recorrido, hay, a la derecha, una grieta en la roca que, si la seguimos, nos lleva en menos de cien metros, a una formación conocida como la "Puerta Árabe".
Pero el recorrido principal sigue traspasando la "Ventana del Paraíso".
Gours en la sala a la que se accede desde la Ventana del Paraíso

Justo al pasar la ventana, teniendo mucho cuidado para no romper las formaciones que están en ella, hay una sala muy bonita, con muchos espeleotemas y, sobre todo, muchos gours, que continúan durante un tiempo, hasta llegar al piso arenoso, donde la galería se convierte en un tubo de presión.
Los Brincapozos al completo
 
A partir de aquí, la cueva se hace laberíntica por momentos y, es aquí, donde aparece una pintada en la pared que pone 21-5-72 CEZ. Por eso se llama "Torca CEZ". No se sabe lo que significa, pero se supone que son las iniciales de alguien que estuvo ahí en la fecha indicada. Y como la cueva no tenía nombre, los de LOBETUM decidieron bautizarla desde ese momento.
Pinturas no tan rupestres

Toda esta zona está muy concrecionada y, al poco, encontramos "La Capilla" en un lateral, que contiene gran cantidad de columnas.
Yolanda nos observa desde su trono

La cavidad continúa por galerías cómodas y llegamos a la sala "Casa Tomás", un lugar muy adecuado para descansar y comer algo. Bautizada así porque los de LOBETUM suelen frecuentar este sitio de Ogarrio.
Desde aquí, la cueva se hace más laberíntica y estrecha, con alguna excepción, como la "Sala del Derrumbe".
Es, en general, una cueva cómoda, fácil y muy bonita. No demasiado grande, ya que no llega ni a los tres kilómetros, pero muy interesante.
Además, está muy cerca del Coverón, no se unen por apenas unos metros. Algún día puede que se encuentre la conexión.



Video realizado por David.     

https://youtu.be/54KGzbS9O-E


viernes, 17 de noviembre de 2017

Cueva de la Carrera



Participantes: José Luis, David, Yolanda, José Manuel y Miguel.

El equipo A con nuestra buena amiga Yoyo

Dejamos la furgo de David en el sitio adecuado y, después de ver las indicaciones que llevábamos, nos pusimos a buscar el principio de la senda que sube a la boca de la cueva.
Después de indagar un rato, encontramos la senda que sube monte arriba y siguiendo las marcas de pintura azul que vamos encontrando, llegamos a la boca de la cueva sin ninguna perdida.




 Principio de la senda que sube hasta la cueva

Se trata de una boca estrecha, de la que sale una corriente de aire bastante fría, en la que se puede apreciar el número 1850 con el que los franceses (exploradores de esta cueva) han marcado la pared izquierda de la entrada.
Se puede apreciar también el trabajo de desobstrucción que han tenido que llevar a cabo para que la boca actual sea practicable.
Nos colocamos los monos exteriores y protecciones varias y nos ponemos manos a la obra, todos menos nuestro amigo Joselillo que no se encontraba bien después de la subida a la cueva (típico bajón de azúcar o  pájara),  finalmente decidió no entrar y dejarlo para otra ocasión.
Pequeña boca de entrada, que tuvieron que desobstruir

Entramos reptando por la gatera de entrada y unos metros más adelante encontramos un laminador zigzagueante que está balizado, lo que significa que esta cavidad está dentro de las cuevas que la Federación Cántabra está intentando preservar,  para de alguna forma mantener el medio subterráneo lo más  inalterado posible con las visitas espeleológicas.
Seguimos el camino balizado por una bonita galería de suelo plano, que nos permite ir andando hasta un corto tramo que nos obliga a agacharnos para dar paso de nuevo a la galería cómoda. Continuamos  unos metros más adelante, donde se ensancha la galería, y encontramos una bifurcación del camino balizado. Nosotros, tras echar un vistazo a la topo, cogemos el de la izquierda, que nos lleva por una zona de pequeños bloques, que abre paso a una galería desfondada por su lado derecho, y que nos obliga a continuar por la zona alta de la izquierda, pasando por una larga cornisa en la que hay que tener cuidado para no resbalar en algunos puntos, que están un poco expuestos.


Flores calcáreas

Al final de la cornisa, vamos buscando la zona más pisada, para bajar hacia la derecha por una empinada y embarrada rampa, que termina desfondando en un pozo de unos 20 metros.
En su cabecera hay montados dos parabolts; sin embargo, en el acercamiento, han instalado  dos anclajes sin chapa, donde han dejado solo los tornillos roscados con una tuerca de métrica 10mm.
Al no llevar chapas de 10 para el acercamiento, colocamos la cuerda en una roca con la ayuda de una cinta y después anclamos en la cabecera en uno de los dos parabolts que hay instalados. A los 8 metros, aproximadamente, encontramos otro parabolt,  donde fraccionamos para evitar el roce de la cuerda y desde aquí hasta abajo del tirón.

 David bajando el volado del P20

El pozo nos deposita en una sala llena de bloques en la que buscamos de frente la zona más cómoda para bajar, ya que la galería que encontramos es descendente y dejamos la zona izquierda de la sala para verla en otra ocasión, ya que parece que tiene continuación.
Decidimos bajar por la zona derecha, que nos parece más fácil, y continuar esta  galería caótica siguiendo los hitos que vamos encontrando.
Nos dejamos llevar por las huellas de los que han pasado por aquí, hasta que nos lleva al final de la galería donde se cierra el paso, la continuación es por la  pared izquierda, donde hay montada una cuerda que remonta una altura de unos 12 metros (según la topo que llevábamos), para acceder  por un curioso conducto empinado y un poco estrecho que termina comunicando a una gran galería.




Empezamos a ver estupendas formaciones.  Coladas con sus huellas de agua. En esta ocasión, la cueva estaba bastante seca, pero las formaciones que había mostraban su gran belleza.

    Colada donde se pueden ver las huellas que ha dejado el agua
Percebes de las cavernas

Seguimos por la derecha y la galería se va haciendo más cómoda y a la vez bonita, nos va dejando disfrutar de su curioso recorrido y sus espléndidas formaciones, se trata de la Galería del Volcán, llamada así por una bonita y curiosa formación que encontramos más adelante. En esta galería, que no pasa desapercibida, aprovechamos para explayarnos haciendo algunas  fotos y filmar video, siempre desde el camino que está balizado, ya que nos gusta respetar, como así debiera ser por todos, este frágil entorno.



Formación que da nombre a la Galería del Volcán




  El Pulpo Gigante  

Seguimos por esta galería hasta que un desfondamiento nos detiene el paso, mirando la topo  coincide con la Galería de los Balcones, en la que estuvimos buscando algún paso para bajar y si había montado algún anclaje en alguna de sus paredes. Al no encontrarlo,  y viendo la hora que era,  decidimos volvernos y así evitar tener que bajar de noche por el empinado camino, con un mayor riesgo de resbalar o perder el camino.
Tomamos un corto refrigerio y empezamos el regreso hacia la salida, que parecía estar más lejos de lo que fue, ya que salimos en un periquete y como esperábamos, con luz de  día, que nos permitió bajar más tranquilos el camino hacia el coche.




Como resumen podemos decir que nos ha parecido una interesante cueva, al igual que bastante bonita en bastantes zonas,  nos ha gustado ir descubriendo poco a poco y que esperamos tener otra oportunidad de volver de nuevo, para poder seguir disfrutando de  sus ocultas bellezas y descubriendo sus más lejanas y profundas galerías,  en esta ocasión aquí lo dejamos.
El video resumen en el siguiente enlace:


Video de Miguel: https://youtu.be/2GebQ3Ecuow

Video de David: https://youtu.be/yeqz85XR2Es

miércoles, 16 de agosto de 2017

Travesía Hundidero-Gato

Participantes: Yolanda, Miguel, David y José Manuel.
Fecha: 16 de agosto de 2017.


Otra vez. Y, probablemente sea la última, nos vamos a Málaga, para realizar la travesía espeleológica entre Hundidero y Gato, una de las clásicas.
Teníamos el permiso desde hace meses, ya que está muy solicitada. De hecho, el año pasado, tuvimos que hacer Ramblazo-Cueva del Agua porque no conseguimos para esta, y eso que lo pedimos con bastante antelación.
En esta ocasión, nos alojamos en el Molino del Caracol, una bonita casa rural que se encuentra en la Estación de Benaoján, muy cerca de las bocas de las cuevas.
Relajándonos en la piscina el día antes de entrar
A última hora, incluimos en nuestro permiso a otros espeleólogos que nos lo pidieron, ya que les pasó lo mismo que a nosotros el año pasado, que a la hora de pedir el permiso ya estaban todos dados. Así que, en realidad, entramos siete personas: nosotros cuatro, mi paisano Manolo de Lara, de Alhaurín el Grande y propietario de la empresa "Caverland" y Rubén y Ana de "Nosolocuerda", que venían de Ávila. Desde aquí, enviamos saludos a los tres; ya que aunque no nos conocíamos antes de entrar en la cueva y estuvimos relativamente poco con ellos (son más jóvenes que nosotros y tiraban más, así que les pedimos que no nos esperaran e hicieran la travesía a su ritmo), guardamos un buen recuerdo de ellos.
Manolo llegando a la boca de Hundidero
Para quien no lo conozca, el Sistema Hundidero-Gato es una de las travesías espeleológicas clásicas en España. Una travesía larga, de más de cuatro kilómetros bajo tierra, muy interesante en todo su recorrido y que no presenta grandes dificultades técnicas. El mayor problema que presenta es que hay mucha agua en su recorrido. Un montón de lagos y marmitas que nos obligan a llevar trajes de neopreno durante todo el recorrido, con lo penoso que es, especialmente durante los tramos secos.
El miércoles 16 de agosto de 2017, nos dirigimos temprano hacia la boca de Hundidero, no sin antes haber dejado algún coche en la salida de Gato.
El camino de bajada hacia la cueva es un sendero medianamente acondicionado, con hormigón, pasamanos y escalones, que hacen que la bajada no sea muy penosa. Me acuerdo cuando esto no existía y había que bajar a Hundidero a cuchillo, buscándote la vida como podías.

Bajando hacia la boca de Hundidero

La marcha de aproximación no es larga y en diez o quince minutos nos plantamos en la impresionante boca de Hundidero, que nos da una idea de la inmensidad de este sistema.



Boca de Hundidero vista desde dentro
Se entra andando, pero cuando no llevamos ni doscientos metros recorridos, encontramos el primer lago, con lo cual, hay que ponerse el traje de neopreno si no queremos morir de hipotermia.
Zona seca


Pasamanos ascendente hacia el Lago Blanco
Al agua Patos
Más agua
A partir de aquí y durante un tiempo, encontramos una sucesión de lagos, marmitas, pozos y pasamanos que hacen que el avance sea un poco lento, hasta que llegamos a una zona más cómoda y con formaciones interesantes, como Los Órganos y, especialmente Los Gours.
Impresionante Sala de los Gours
Poco después de Los Gours, se llega a la Galería de la Ciénaga, donde más de uno, y yo doy fe, se ha dejado las botas en el barro. En esta ocasión, no estaba excesivamente mal y la pasamos sin demasiada dificultad.
A continuación, está la Plaza de Toros y Los Toriles, las dos de enormes proporciones, como casi todo en este sistema.
No mucho después, luego de pasar algún que otro lago, aparece una de las formaciones más característica, que no es otra que la Gran Estalagmita, que parece un flan gigante.
El flan gigante o la Gran Estalagmita
Y seguimos encontrando más lagos y marmitas, entre ellos el Cabo de las Tormentas, el lago más largo de la travesía. Por momentos, parece interminable.
Todavía quedan varios lagos, pero las galerías son ahora más cómodas, aunque parece que no van a acabar nunca, con razón se llama a esta zona Galería del Aburrimiento.
Después de pasar la infinita Galería del Aburrimiento, llegamos por fin, a la Sala de las Dunas, cosa que nos alegra mucho, ya que sabemos que no queda demasiado para la salida por Gato.
Un último esfuerzo y conseguimos ver la luz del día que entraba por Gato, el final de nuestra travesía, que cruza la Sierra bajo tierra de una parte a otra.
Saliendo por Gato

Gato desde fuera
Para celebrar la consecución de tamaña aventura, esa noche nos hincamos la correspondiente barbacoa, acompañada de la birra necesaria, que no fue poca.

Video cortesía de Miguel en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=KqrPcWgJk08&feature=youtu.be
Video cortesía de David en el siguiente enlace:









sábado, 1 de julio de 2017

Travesía Cubillo de Ojáncano-Cubillo de la Anjana

Participantes: David, José Manuel, Miguel y Yolanda.
Fecha: 1 de julio de 2017.


Hacía más de nueve años que fuimos por primera vez  a este sistema, que se encuentra en Cantabria, entre Liérganes y Mirones.
En aquella ocasión no pudimos completarlo; ya que tuvimos la mala suerte de que en esos días estuvo lloviendo fuertemente en toda la zona y el agua nos cortó el paso cuando no llevábamos ni la mitad del recorrido. Volvimos a salir por Ojáncano y dejamos la travesía completa como una asignatura pendiente que retomaríamos en el futuro.
Y llegó el futuro, y planeamos volver. Esta vez, para que no nos pasara lo mismo, marcamos la salida para el verano, ya que imaginamos que era poco probable que lloviera en esas fechas.
Pues no, justo unos días antes de la entrada prevista, empezó a llover en la zona y lo estuvo haciendo hasta el mismo día que entramos, pero ya lo teníamos previsto desde hacía tiempo y fuimos de todas formas, con la esperanza de que no hubiese demasiada agua dentro de la cueva.
Encontrar la entrada de Ojáncano fue fácil; ya que habíamos estado antes y, además, está muy cerca de la carretera. De hecho está pegando a la misma, sólo hay una subida, de unos cuatro metros de desnivel que no es tan fácil de subir como parece, por la pendiente que tiene y la hierba, que hace que resbale más que si estuvieras pisando hielo.
La boca de entrada no tiene más de medio metro de altura y no llega al metro de anchura, lo que significa que hay que entrar reptando y engancharse directamente a un pasamanos de unos dos metros de largo que hay montado, ya que ahí está el primer pozo, más bien pocito, porque debe tener unos cuatro metros de caída. Este pozo está montado en fijo.
No hemos hecho nada más que entrar y ya estamos manchados de barro, lo que avecina que muy limpios no vamos a salir de esta.

Ahora comenzamos la travesía destrepando entre bloques hasta encontrar un nuevo pasamanos y otro más después que nos aproxima a la cabecera de un P8, también montado en fijo, que se dirige al nivel inferior.
Colgado en uno de los pasamanos
Miguel bajando el P8
Una vez abajo, continuamos por un laminador, que si seguimos hasta el final llegamos a un P14 (montado en fijo), que si bajamos podemos recortar el recorrido de la travesía, pero a costa de meternos en una marmita que cubre, con lo cual iríamos mojados el resto de la cueva y nos perderíamos una zona muy bonita, que está en el recorrido tradicional.
El cocodrilo, cerca del P8



Entonces, no llegamos hasta el final del laminador; sino que cogemos un paso que hay a la derecha del laminador, como a unos quince metros desde que empieza, y ascendemos un poco, lo que nos lleva a una galería fósil bastante amplia y cómoda, además de bonita. Esta galería es fácil de pasar, aunque nos encontramos con algún caos de bloques y algún meandro.
Zona de espeleotemas
Continuamos hasta encontrar un pasamanos que nos acerca a un P10 (montado) que baja al río. Llegados aquí la cosa no pintaba bien. Se oía por abajo el río y daba a entender el ruido que llevaba bastante agua. Bajó Miguel a comprobarlo y, efectivamente, era una imprudencia seguir, ya que había un recorrido de más de media hora por el río y el peligro para nuestra integridad física era más que evidente.
Se produjo la unión
Rincón con decoración

Aunque esta vez llegamos bastante más lejos que la primera, no pudimos culminar la travesía y tuvimos que salir otra vez por Ojáncano.
Miguel bajando el P10 para comprobar el estado del río
Quién sabe si habrá una próxima vez y, si la hay, a ver si de una vez por todas tenemos suerte y no llueve justo cuando tengamos pensado hacerlo.
Zona cómoda de la cueva
Ya estamos fuera
En Liérganes, recuperando las fuerzas perdidas
Los moscorropios no hacen cuevas, pero disfrutan de lo lindo. Ese mismo día sorprendimos a dos haciendo guarreridas españolas.Esos si que saben.
A pesar de todo, nos gustó la experiencia y salimos satisfechos de nuestra jornada espeleológica en esta poco conocida travesía del paraíso cántabro.

Video de la salida espeleológica, cortesía de Miguel:

Video  montado por David: