martes, 28 de marzo de 2017

Paseo por Cueva Fresca 2017

REVISITANDO CUEVA FRESCA EN 2017
                                       

 David,  Yolanda, Miguel,  José Manuel y José Luis.




Una vez más, Los Brincapozos de Espeleo- Romeros, volvimos  a Cantabria con la  idea de dar un paseo por  Cueva Fresca, hasta los pozos de la unión. Como esta vez teníamos más días, aprovechamos para buscar nuevas cavidades, en este caso, localizamos la entrada de  Torca Cez, el viernes y  Torca  la Sima el sábado.

El domingo, decidimos ir a  Fresca. Nos tocó madrugar un poco, ya que  sabíamos que tenían intención de entrar  unas 20 personas del grupo  Geget de Getafe, y no queríamos tener que coincidir en los pasos clave de la cueva, para evitar posibles aglomeraciones con el consiguiente retraso.
Que limpitos estamos

Llegamos a las Casitas del Asón sin entretenernos, nos vestimos y  nos subimos por el camino hacia la boca de la cueva. La primera parte del camino se hace cómoda, pero una vez salimos de este y comenzamos el ascenso por la senda que lleva arriba, se hace más duro y complicado, debido al desnivel existente.

Vamos que nos vamos

 

Boca de Cueva Fresca




Una vez en la boca, nos calzamos los aparatos y nos adentramos en Fresca. Al poco de entrar llegamos a la zona de los laminadores, donde sopla bastante aire, una vez pasados, subimos un corto resalte montado en fijo que nos deja paso  a la galería principal de Cueva Fresca.
Se trata de una gran galería descendente que nos lleva a  una rampa resbaladiza, que bajamos por los escalones que hay tallados en el suelo, continuamos descendiendo hasta que la galería hace un giro a la derecha donde encontramos en la pared un pasamanos montado en fijo. Siguiendo la galería subimos una colada resbaladiza también por los escalones que hay en el suelo  y avanzamos por la galería hasta llegar al Bloque 64, donde hay  2 pasamanos también montados en fijo  que nos permiten pasar sobre una grieta de unos 15 metros de profundidad. 

1º Pasamanos
2º Pasamanos del Bloque 64
Tras este paso, y después de avanzar por una zona de agua y barro blanco con mucho cuidado para no resbalar,  llegamos a la Fuente de los Macarrones, llamada así porque cae agua de una formación que hay en el techo de la que salen unas estalactitas muy finas con forma de macarrón, que tras contemplarla unos minutos y sacar algunas fotos proseguimos nuestro camino, casi sin darnos cuenta llegamos en seguida al famoso paso del Tracastín, una grieta transversal bajo nuestros pies de 1,5 metros aproximadamente, que pasamos entre risas y bromas.



Fuente de los Macarrones
 


David en el Tracastín



Pocos metros después estamos en la Vira de la Araña,  un largo pasamanos con poca dificultad, que permite atravesar una  ancha grieta que desfonda la galería, si  bajamos al fondo unos 15m de profundidad, podemos comenzar la ruta circular hacia el  Cañón Rojo
Atacando la Vira de la Araña





Una vez pasamos la vira de la araña, se continua por la galería, que nos obliga a subir para atravesar unos grandes bloques, y  una vez arriba, podemos ver a mano izquierda una gran galería (El Gran Atajo) y de frente la galería  de grandes dimensiones llamada la 5ª Galería. Tras un pequeño paseo por esta  gran galería, llegamos a la impresionante Sala Rabelais, gran sala donde las luces no alcanzan a ver toda su magnitud, y donde  se oye caer en su fondo el agua procedente de una pequeña cascada. En este punto aprovechamos para beber y picar algo antes de continuar.
Una vez que terminamos, bordeamos la sala  por la izquierda hasta llegar a una empinada rampa, por la que bajamos, si  vamos hacia la izquierda, iríamos hacía el Cañón Rojo, pero nosotros vamos por la derecha,  a buscar un paso un poco estrecho que después de pasar entre unos bloques encajados, da paso  a la galería que comunica con los Pozos de la Unión y el río de Tibia.

Esta galería tiene tramos estrechos  y alguna gatera que nos conduce, tras bajar una rampa de 8 m y subir un resalte,  hacia el cruce de la Diaclasa de los Parisinos, un paso marcado con un pequeño reflectante.
José Manuel como ya conocía esta parte prefirió quedarse esperando, mientras los demás como no quedaba mucho  seguimos por la diaclasa para intentar llegar a los pozos de la unión;  esta diaclasa es bastante estrecha y se hace algo incómoda, por lo cual recomendamos a David, que había cogido algún kilillo de más, que se quedara haciendo compañía a José Manuel (arrestado), mientras que José Luis, Yolanda y yo (Miguel), continuamos  por la diaclasa, sin las sacas, hacia los Pozos de la Unión con el río de Tibia.
Al final de la diaclasa encontramos una cuerda montada a nuestra izquierda, que nos ayuda a subir un resalte de unos 4 metros, que nos conduce a una galería descendente que va a dar a un pozo  de unos 10 M montado con cuerda en fijo, con una cabecera en forma de grieta estrecha que dificulta un poco su acceso a la vertical.
En esta zona cambia la estructura de la roca, se convierte en un color negro con suelo de arena en algunas zonas.

Tras bajar el primer pozo de Unión, una corta trepada nos lleva por conducto a una alta sala donde encontramos a la izquierda  la cabecera del  2º Pozo de Unión con el río de Tibia.
Se trata de un P-15 con cabecera estrecha que está fraccionado  y  a unos 5 metros vuelve a estrechar, abriéndose después según vas bajando al  río de Tibia.
Una vez en el río remontamos unos 100 metros, echamos un traguito de agua y decidimos volver con nuestros compañeros, que nos estarían esperando para volver todos juntos hacia la salida.
Un traguito de agua



Rio de Tibia


Cuando salíamos, nos encontramos con un motón de componentes del  grupo Geget en la 5ª Avenidaque iban hacia el Cañón Rojo, charlamos unos instantes y seguimos camino hacia la salida, no sin antes hacer unas fotos de la Gran Estalagmita que se puede ver  a la izquierda en la parte alta de la galería antes de bajar hacia la Vira de la Araña.
La famosa Gran Estalagmita


Columnas detrás de la Gran Estalagmita


Salimos, sin contratiempos, sobre las 19h, que nos permitió bajar hacia el coche con luz suficiente, aunque estaba la tarde bastante nublada.
Ya nos estamos tan limpitos


El Oso cariñoso recien salido de la cueva


Resaltar la estupenda labor de reinstalación de los anclajes que han realizado, a través de la Federación Cántabra de Espeleología, varios grupos de espeleo. Muchas gracias por dar seguridad a todos los espeleólogos que visitamos y visiten esta estupenda cueva.


Y colorín colorado, el paseo por Fresca se ha acabado.



El video resumen en el siguiente enlace:
Miguel




































domingo, 25 de diciembre de 2016

Resumen de las aventuras subterraneas 2016




Este Video resumen está dedicado a todos los Brincapozos quienes han vivido, sentido y disfrutado de momentos únicos e inolvidables que quedarán grabados como estupendos recuerdos.




martes, 29 de noviembre de 2016

Torca del Mostajo




Participantes: José Luis, David, Yolanda y Miguel.
Día: Soleado, con algunas nubes.
Se nos pasó el mes de octubre sin pena ni gloria, al no poder cuadrar una fecha para realizar alguna aventurilla  subterránea, por lo que finalmente organizamos en este mes de noviembre una incursión a una cavidad que nos cuadrara para esta época del año y que en este caso fue, la Torca del Mostajo.
Esta Torca es una de las entradas al llamado Sistema de Cubija, que se encuentra en el valle de Matienzo. Una zona donde los espeleólogos ingleses llevan trabajando más de 50 años.
No hay ninguna topografía publicada de los diferentes niveles que tiene esta cavidad, sólo se puede encontrar una corta topografía de las primeras exploraciones que se hicieron, donde se puede ver un corte del pozo de entrada y la galería principal, hasta un ancho pozo rampa donde posteriormente montarían un largo pasamanos, para seguir las exploraciones, que han conducido a lo que hoy se conoce como Sistema de Cubija.
Teniendo en cuenta estas circunstancias, en esta ocasión y aprovechando que yo conocía parte de este entramado de galerías y niveles de la Torca, fuimos algunos Espeleo-Romeros  a disfrutar de sus bonitas formaciones.
La última vez que estuve  fue hace 7 años, lo que influyó negativamente en que en las zonas más laberínticas de la zona intermedia, no me acordase  con claridad, por donde había que seguir.

Llegamos a la boca desde el coche en un plis-plas. Después de comprobar el estado de los spits que había montados en la cabecera, me puse a colocar una cuerda de 40 metros en el pozo de entrada (P26) que resultó quedar corta, al instalar un pasamanos de acercamiento hasta la parte vertical. Lo que me obligó a montar un trozo de cuerda que llevábamos, desde la cornisa donde encontré  montado un químico con un fino cordino como desviador y que yo aproveché como fraccionamiento.
Montando el pasamanos y la cabecera del pozo de entrada



Luces, cámaras, acción


Montando un fraccionamiento para facilitar la subida

Una vez en el fondo, se desciende una corta pendiente de derrubios que nos lleva a una gran galería perpendicular al pozo, donde nos llama la atención un cuadro informativo de la Federación Cántabra en la pared de enfrente, donde hace referencia  a los trabajos de balizamiento que está llevando a cabo en algunas cavidades de Cantabria, para evitar que se deteriore el entorno subterráneo con nuestro paso por ellas.
También podemos encontrar, colocadas en la misma pared, las calaveras, en cierta forma macabra, de algunos animales a modo de trofeos, sacados de la película Depredador.
Continuamos, por la ZB o zona balizada, por la gran galería de la derecha  y atravesamos por una zona con bonitas formaciones, hasta llegar a un amplio pozo rampa donde encontramos, a mano izquierda, un largo pasamanos que lo bordea, terminando en  un pasillo-cornisa que nos lleva a un amplio laminador, que nos obliga a arrastrarnos durante un buen tramo.
Principio del Largo Pasamanos
Zona media del pasamanos
Laminador depués del pasamanos
Se llega a una salita y, después de un corto tramo, encontramos la primera gatera.
Se trata de una gatera ligeramente descendente, en forma de laminador y de unos 10 m. de larga, que resulta algo incómoda si llevas el casco puesto, si te lo quitas pasas mejor.
David saliendo de la gatera laminador
Nos lleva hasta una sala con unas estupendas formaciones, como premio por haber superado la gatera.




Galería con excelentes formaciones al otro lado de la primera gatera

Se continua por la zona balizada, que atraviesa por una galería llena de todo tipo de concrecciones de yeso y calcita, que nos recrea la vista.
Se puede apreciar la zona balizada
Al fondo,  la galería se obstruye y encontramos una cuerda con nudos montada en un resalte en forma de grietael cual se sube a mano haciendo algo de fuerza. Una vez arriba por un corto conducto se llega a un  ensanchamiento de la galería que desciende  hasta la famosa y estrecha gatera del Mostajo, donde los ingleses que llegaron, en las primeras exploraciones, se tiraron 6 días para desobstruirla.
Arriba del resalte, después de subir por la cuerda de nudos



Yolanda echando un vistazo a la gatera estrecha

Reconozco que cuando yo vi la gatera la primera vez que entramos en Mostajo, nos dimos la vuelta pensando que no seguía por allí,  por lo estrecha que era. Claro está, estoy hablando de abril de 1996, cuando todavía era un sistema poco conocido.
En esta ocasión, me dió la sensación de  que la  gatera ya no es tan estrecha como antaño, se nota el paso de más espeleólogos por ella que de una u otra forma han hecho un poco más de hueco.
Si se pasa en la posición adecuada, sin casco y  sin aparatos, se puede superar más o menos bien, según el ancho de cada uno, lo que incordia más al final es pasar la saca, que al quitarse los arneses tienes que ir tirando de ella y debes  tener la habilidad de que no se enganche.
En nuestro caso, pasé  yo el primero, ya que la conocía, seguido de  David que era el más ancho y que  con las indicaciones oportunas pasó bien la gatera, Yolanda al ser más delgada la pasó sin problemas y José Luis pasó bien la gatera y tuvo problemas con la  saca que después de luchar un poco con ella la pudo desenganchar y terminó de pasarla.
Al otro lado de la gatera se encuentra una galería con vistosas formaciones que nos recibe también a modo de  premio al haber superado la segunda gatera que es más estrecha que la anterior.
Galería al otro lado de la gatera estrecha







Recorremos esta galería, en la que se pueden ver unas variadas formaciones en todo el recorrido, hasta llegar a una ventana en la pared izquierda, que los ingleses bautizaron como (Golden Void) en español algo así como vacío dorado. Hay que ir pendiente, ya que no se ve  el agujero-ventana hasta que no subes un poco por una zona que se ve pisada y te acercas a él, una vez cerca se nota la corriente de aire que sale y el ruido del agua que cae al fondo del pozo volado de 40m.
Formaciones curiosas en forma de conchas




Percebes subterráneos

La galería por la que venimos continua hasta llegar a un desfondamiento, en el que para atravesarlo hay montada una cuerda para bajar, un poco después se hace pasamanos y para terminar hay que subir un tramo vertical.
No quisimos entretenernos en pasar y seguir por esa zona del Mostajo, la cual hice hace tiempo y que termina en una obstrucción de la galería.
Bien es cierto que según recuerdo hay también bonitas formaciones que merecen la pena contemplar.
No obstante, cuando subiéramos del pozo, si nos quedaban ganas y la hora fuera buena, podríamos dar un garbeo, cuestión esta que finalmente no tuvo éxito.
Montamos el pozo con una cuerda de 50 metros en dos de los tres spits que había en la pared, y desviando la cuerda con un mosquetón que colocamos en una cinta que había puesta en un ojo de aguja, que hay un poquito más abajo,  se baja del tirón.
No tuvimos mayor problema, salvo la incomodidad del agua que te cae cuando estas llegando al fondo del pozo.
Tramo final del P40
Nada más bajar, hay que trepar  un poco por la pared en frente de la base del pozo para salvar la obstrucción. Siguiendo los hitos que hay colocados, se llega a una caótica galería donde  seguiremos las marcas rojas que vamos encontrando y también los hitos de piedra que han colocado para marcar de alguna forma el camino por dónde ir.
Se nota que desde la última vez que estuve en esta zona de la cueva, ha sido bastante visitada por otros grupos, ya que al margen de las marcas e hitos que hay, la zona está bastante más pisada, cuestión esta que me supuso despistarme y no encontrar las referencias que yo tenía para poder llegar a la zona interna e intentar encontrar, como era nuestro objetivo, la galería de Alicia en el país de las Maravillas (una galería ascendente, algo estrecha, rodeada de increíbles excéntricas, que tuve la oportunidad de contemplar hace bastantes años).
Al seguir el camino y las marcas que encontrábamos, no tuve claro donde estábamos, ya que nos llevaron a zonas que no continuaban. Volvíamos sobre nuestros pasos y los diferentes caminos que había, al final no sabías si ibas o venías, con lo cual decidimos comer algo en una gran galería de arena y volver hacia la base del P40, para evitar una posible perdida y retraso en nuestra salida de la Torca.
Fuimos subiendo el P40 con tranquilidad, quedándose David el último, de coche escoba, para recoger la cuerda. Pasamos las dos gateras sin problema y volvimos hacia la salida cruzando el largo pasamanos y subiendo el pozo de entrada sin perder tiempo.
David saliendo del Golden Void
Desde la base del pozo se podían oir los bandazos de viento que hacía fuera, que zumbaban contra los árboles de la boca.
Una vez arriba recogida de cuerda y para la furgo….no tardamos en cambiarnos para llegar a casa de Yoyo y José Manuel, que tuvieron el detalle de prepararnos un aperitivo con unas cervecitas bien frías a las que no nos pudimos resistir, al igual que después de una duchita calentita, no pudimos  resistirnos al menú que también nos preparó nuestra amiga y excelente cocinera Yoyo, compuesto por carillas con costillas, pollo al ajillo, pollo con salsa de setas, ensalada de tomate, una trenza de postre y rematando la faena con unos refrescantes Whenyhais.
Quien puede pedir más????


Los videos resumen en el siguiente enlace:





Video de David

martes, 16 de agosto de 2016

Sima del Ramblazo-Cueva del Agua


   Participantes: Yolanda, David, Miguel y José Manuel.
   Día: despejado y muy caluroso.
   Relato: Miguel.

  

En esta ocasión, teníamos la intención de hacer la travesía de Hundidero-Gato, pero debido a que no conseguimos el permiso por estar el cupo lleno en las fechas solicitadas, tuvimos que cambiar de planes y buscar una alternativa por la zona al haber hecho ya una reserva de alojamiento en unas casas rurales en Montejaque.

Se barajaron algunas simas de la zona, entre ellas, alguna de Pozuelo, y nos acordamos del complejo de Motillas-Ramblazo, que aun no estando cerca de donde nos alojábamos, nos atraía mucho la idea.

Finalmente decidimos hacer la travesía Ramblazo-Cueva del Agua, que nos merecía la pena conocer y que además a José Manuel, un boquerón de Málaga, que ya conocía parte del complejo, le resultaba estupendo poder volver después de muchos años a Ramblazo, lo que fue en su día para él, su cuna espeleológica.

El 16 de Agosto, salimos temprano hacia Ramblazo desde Montejaque.  Nos costó llegar a la zona más de dos horas; ya que, al margen de la distancia, la pista que nos llevaba al Sumidero del Ramblazo estaba en muy mal estado, teniendo en cuenta que no llevábamos un todo terreno. Las lluvias de primavera, según nos enteramos más tarde, fueron muy abundantes, por lo cual la pista estaba en esas condiciones.

Se llega a una zona llana donde dejamos la furgo de David y después de cambiarnos y colocarnos los equipos, nos dirigimos hacia el cauce, en esta época seco, del arroyo que sume sus aguas en el Sumidero del Ramblazo.
Preparándonos para el combate

Del coche a la boca no hay ni cinco minutos
Boca del Sumidero del Ramblazo

Un pozo de 4m con una cuerda fija es la boca de entrada. Nada más bajar, comienza un meandro sinuoso, muy lavado y en algunas zonas estrecho, con marmitas en el suelo que va desfondando en una serie de pozos de diferentes profundidades (P4,P17,P30,P7+P9...).
Yolanda justo en la entrada
Jose a punto de bajar un resalte que parece el coño de la Bernarda
David bajando el P17
Otra vez David, esta vez en el P30

Los pozos cortos estaban montados con cuerda fija, salvo los más largos como el P17 y el P30 y también, aunque no lo refleja la topo de Isidoro Ortiz, el P9,  que resultó ser un P16, P7+P9, que tampoco tenía cuerda, y que al colocar nosotros una en doble que llevábamos de 31m, se me quedó más de un metro corta, lo que me obligó a tirarme, literalmente, al suelo de pie, con el consiguiente resbalón y un efecto goma en la cuerda que hizo que la punta de la cuerda subiera disparada los 9m que tenía ese tramo de pozo y acariciara la nariz a mi compañero Joselillo.
Dos pozos seguidos de 7 y 9 metros

Decidimos colocar otra cuerda en doble que llegara hasta abajo para evitar emociones fuertes y además poder recogerlas sin problemas.

Continuamos por el meandro y bajamos los dos pozos que nos quedaban para llegar a un paso donde encontramos una pasamanos con unos cancamos en la pared para los pies, que nos lleva hasta el principio de las galerías horizontales que van en dirección a Parralejo.

Avanzamos por esta galería, en un principio cómoda, que va disminuyendo su altura y convirtiéndose en un laminador, que nos conduce a varias gateras, la primera y más estrecha, el Paso de la Pala, el cual,  en épocas de lluvia se puede sifonar. A pesar de ser bastante estrecho, lo atravesamos sin mayor problema. Seguidamente pasamos por otras dos gateras que tampoco tienen mayor dificultad.
Laminador hacia el Paso de la Pala
David superando el Paso de la Pala

Jose, que se tuvo que quitar hasta el casco para pasar la estrechez (que está un poco más adentro) del Paso de la Pala

Malditas gateras


Siguiendo la galería encontramos un pasamanos montado a mano izquierda, que termina en un resalte donde hay una cuerda con nudos para descender varios metros, es la parte alta de la Sala de la Encrucijada donde descendemos por la izquierda hasta que encontramos en el techo un buzón.
Uno de los pasamanos, en este caso, desfondado

Un buzón em mitad de la cueva ¿Cómo sabían que iban carteros en esta ocasión?

Pasamanos

En este punto se dividen las galerías, si seguimos de frente iríamos hacia la salida de Parralejo y hacia Motillas, pero si sigues descendiendo hay que buscar una galería que primero subimos por una especie de rampa resbaladiza con la ayuda de una cuerda que hay montada, dejando anteriormente otra galería a la izquierda que va a dar a un pozo de unos ocho o diez metros, en el que no hay cuerda y por donde no hay que bajar.

Una vez que hemos subido la rampa, buscamos una galería con algunas marmitas que atravesamos por un pasamanos en fijo y después un P7 seguido de otro corto P4 montado en fijo, se continua por unos pasamanos ascendentes que bordean una sala para evitar un desfondamiento, por la pared derecha que termina con una cuerda descendente que nos lleva a una cómoda galería de arena.

Al final de esta galería encontramos montado en la pared izquierda un largo pasamanos (el estado de la cuerda no es nada bueno en algunos tramos), que termina en un pozo de 9m y que nos baja a la llamada Sala Don José.
Pasamanos expuesto y pozo a continuación

 Buscamos a la izquierda un laminador de arena donde el primer tramo es estrecho y después se va abriendo y subiendo en rampa hasta encajarse en un meandro donde encontramos un P4 montado con cuerda, siguiendo por este meandro vamos descendiendo y atravesando algunas  marmitas con algo de agua hasta, primero otro P4 y después un P10 que no bajamos hasta el fondo. Se llega a una cornisa y se sigue la cuerda que hay montada descendiendo otro tramo a la derecha.

Siguiendo por este meandro hay que bajar un P4  que  nos deposita en un pasamanos aéreo  con cable para los pies, que hay montado según bajamos  a mano izquierda, que atraviesa el Lago del Tiburón.
Pasamanos aéreo para sortear el Lago del Tiburón



Al final del pasamanos encontramos una galería en forma de tubo  que seguidamente da a una rampa descendente con cuerda fija que lleva a la zona semiactiva de la Cueva del Agua.

En este sitio hay que seguir por la  derecha según bajamos mirando a la cuerda o a la pared, ya que hacia la izquierda se puede ver como la galería está inundada y nos llevaría, como pudimos después comprobar, a un sifón sin continuación. 
Un alto en el camino

Comprobando la situación

En este punto decidimos colocarnos los neoprenos para poder continuar, ya que enseguida hay que meterse al agua, primero por alguna marmita profunda y después un lago de unos 50 metros de largo en el que hay que nadar….. continuamos por esa galería atravesando una zona donde se encaja el río y siguiendo por ella se termina convirtiendo en una diaclasa, que nos obliga a trepar hasta la parte alta de unos bloques que hay encajados y donde han montado un trozo de cuerda para descender la grieta de unos 10m aprox. y donde no llega la cuerda hasta el final.

En este sitio surgieron las dudas si íbamos bien por aquí, ya que lo topo de Isidoro Ortiz que llevábamos no marcaba muy claramente que más adelante había un sifón  que se podía pasar y que continuaba hacia la salida.

Bajé al pie de la galería en la que se podían ver unos tubos de extracción de agua, con toda la galería en sus laterales llenos de grandes depósitos de barro, me dio la sensación de que estaba ante un sifón terminal cuando llegué al final de la galería en la que había un charco y un montón de barro, gris con materia vegetal descompuesta , donde no se veía continuación.

Estuve comprobando los recovecos y no encontré tampoco nada, por lo que volví con mis compañeros y les comenté que era un sifón y que no seguía por allí. Esta circunstancia hizo que volviéramos lo andado y nadado y buscáramos alguna alternativa, la cual después de comprobar la otra parte de la galería inundada subir por aquí y por allá y dejarnos unas cuantas horas, llegamos a la conclusión de que no podía ser por otro sitio más que por el primero de los sifones.

La información que llevábamos se había desecho en las sacas y solo nos quedaba la topo de Isidoro Ortiz que iba dentro de una bolsa de plástico con cierre.
Luz al final del túnel

Polilla muerta a la que le habían crecido ramificaciones

Decidimos volver de nuevo por la galería que nos llevaba al primer sifón y que yo descarté y comprobar si encontrábamos alguna continuación, efectivamente al meterse Joselillo  en el sifón putrefacto lleno de lodo descompuesto y con un olor desagradable pudo comprobar desde ese sitio que continuaba la galería por un bajo laminador que da paso a una larga rampa ascendente de arena que nos llevaba al P15 que si estaba claro en la topo.
Como pudimos comprobar unos días después, con la topografía del grupo Ges-Escarpe, se trataba del Sifón de las Anguilas.

Con la gran motivación que te entra al saber que vas por el buen camino hacia la salida, continuamos los aprox. 300 metros que nos quedaban, primero atravesando el Pozo Gers en el que los anclajes no daban mucha seguridad, una cuerda en pasamanos en la pared y unos Cancamos clavados para ir poniendo los pies y atravesar por la parte alta del impresionante pozo con el fondo lleno de agua, hasta un tubo descendente donde encontramos seguido, otro pocete con cuerda fija que nos deposita en un lago sifonable.

Subimos una rampa de arena hasta llegar a otro lago sifonable que no nos da ningún problema, se continua por esta galería y después de atravesar dos lagos cortos que no cubrían, llegamos a la salida de la Cueva del Agua.

Salimos bastante tarde y de noche con lo cual fue complicado encontrar el camino de vuelta a la furgo, gracias al GPS de José Manuel conseguimos después de dar un gran rodeo y varias horas andando llegar al sitio donde la habíamos dejado.
Nos quitamos todo el equipo y solo nos quedaba llegar a la carretera por la criminal pista y camino a Montejaque.



Los videos resumen en los siguientes enlaces:


https://youtu.be/YBHgkwQQWYc  Video de Miguel
https://youtu.be/gvWzlkm36dw   Video de David