jueves, 20 de junio de 2019

CUEVA DE LA CARRERA





Revisitamos la Cueva de la Carrera, en Arredondo, donde nuestro grupo ya hizo una primera incursión en  noviembre de 2017, pero quedaron cosas por ver.

A mi, me quedaba por ver todo, ya que la primera vez no entré por estar indispuesto en aquel momento.

Se trata de una cavidad relativamente desconocida, ya que ha sido descubierta hace pocos años por espeleólogos franceses y sigue en exploración, pero lo que hemos visto hasta ahora a nosotros nos merece realmente la pena.

Para llegar a ella, hay que situarse en Arredondo y tomar la carretera que lleva a Socueva. A poco más de un kilómetro, hay, a la derecha de la carretera, una pequeña edificación y, unos cincuenta metros más adelante, a la izquierda de la carretera, hay un sitio donde se pueden dejar los coches sin problema.

Preparando los equipos


Una vez preparados y equipados, volvemos hacia la casa citada y buscamos un sendero que se encarama por la roca.


Desde donde aparcamos, se aprecia la edificación donde comienza el sendero

Ese sendero nos llevará a la boca de la cueva. El sendero no está muy marcado y a veces se pierde, aunque hay unas marcas azules, en algunas rocas, que nos ayudan a llegar a la boca. Se tarda sobre una hora en llegar a paso de abuelillo. Con sólo llegar a la entrada de la cueva, ya has hecho deporte para una semana. Hay que llevar mucho cuidado en algunas zonas del camino; ya que resbalan mucho, y también ir mirando bien la senda para no perderla ya que nos retrasaría la llegada a la cueva.

La boca está marcada con el número 1850 y por ella sale una corriente fuerte de aire frío, lo que predice que se trata de una gran cavidad, que seguramente será parte de un sistema importante, aunque nosotros, a día de hoy, sólo conocemos esta entrada.

La boca de entrada, donde se aprecia el gran trabajo realizado


Desde la entrada, se aprecia una perspectiva completa de Arredondo y sus alrededores, que hace que sólo subir hasta allí valga la pena.

Panorama desde la boca


La entrada es una gatera de unos cuatro metros de largo que no presenta ningún problema, donde se aprecia el gran trabajo de desobstrucción que tuvieron que hacer los que entraron por primera vez.

Parece que salgo, pero todavía no he entrado


Después de la gatera, hay un tramo de laminador que nos obliga a avanzar reptando, de rodillas o en cuclillas, según el momento. Aquí ya empieza a estar balizado el camino, cosa que ocurre en parte de la cueva. Se trata de preservarla lo mejor posible.

Después de un rato de arrastrarnos, logramos ponernos de pie y seguir por una galería bastante cómoda, también balizada, que llega un momento que se bifurca. Tomamos el camino de la izquierda, que nos va a llevar por una cornisa, a la izquierda, que suele tener bastante barro y en la que hay que tener mucho cuidado, ya que no existe pasamanos y si resbalamos, podemos tener un accidente importante.

Al acabar la cornisa, hay una bajada en rampa con mucho barro y muy resbaladiza, que lleva a un primer pozo de unos veinte metros.

En la zona oscura del centro, se encuentra el P20


Este pozo no presenta muchas dificultades ya que está instalado con placas fijas. En su primera parte se va tocando pared y, después de un fraccionamiento, se bajan los últimos ocho metros en volado. El fraccionamiento no es demasiado cómodo, pero con la ayuda del puño, se sale de él sin demasiado esfuerzo.

 Se sigue por la parte más evidente, siguiendo los hitos colocados, que nos sirven de guía. Esta parte, como otras muchas de esta cueva, se caracteriza por tener grandes caos de bloques, que hacen que sea una cueva bastante deportiva.

Llega un momento que la galería se cierra y encontramos, a la izquierda, una cuerda montada en fijo, que supera una rampa muy empinada de unos doce metros de altura. Aquí hay que tener cuidado y no ponerse justo debajo, ya que suelen caer piedras sueltas cuando alguien está subiendo.

Al final de la rampa, hay un conducto, tipo meandro, bastante estrecho y en rampa empinada,  aunque es alto y se pasa bien, incluso con el petate a la espalda.

Esta estrechez da paso a una galería amplia. A partir de aquí, los espeleotemas abundan cada vez más, en mayor medida que en el tramo que hemos pasado.

Espeleotemas


Continuamos por esta gran galería hasta llegar a una barrera, que remontamos para llegar donde la galería se bloquea, dejando a la derecha una galería por la que no seguimos y buscamos una grieta a la izquierda estrecha, que se desciende y que después de varios metros comunica con otra gran galería.

Esta galería sale de forma perpendicular a la que traemos y al lado izquierdo podemos admirar una espléndida colada, con marcas de agua dibujadas en la caliza, que nos llama la atención por su belleza. Aprovechamos para hacer algunas fotos y seguimos por el lado derecho de esta galería, por la zona balizada.

Bonita colada


Se trata de la Galería del Volcán, aunque a unos veinte metros, a la izquierda de la salida de la estrechez, hay una cuerda montada que baja un pozo volado de entre ocho y diez metros y sigue por una rampa muy empinada, que lleva a un sector de la cueva que no se visitó la primera vez. Miguel y David fueron a echarle un vistazo cuando salíamos y recorrieron buena parte de ese ramal.

Como decía, siguiendo por la derecha, se llega a la Galería del Volcán. Se trata de una galería amplia, de suelo plano, cómoda y repleta de formaciones, una de ellas recuerda la forma de un volcán, por eso, los franceses, como exploradores de esta cueva, dieron ese nombre a esta galería. Sin duda, la zona más bonita que conocemos de esta cueva.

El Volcán


Si la seguimos, llegamos a un desfondamiento en la Galería de los Balcones, según la topo, esta zona explorada no continúa, con lo cual, nos dimos la vuelta.

De vuelta hacia la salida, David y Miguel, decidieron explorar la zona que comunica con la parte interna de esta cueva. Desde este tramo, es Miguel el que continúa el relato.

Como dice José Manuel, a unos veinte metros del principio de esta gran galería y antes de llegar a la formación del Volcán, entre unos bloques a la izquierda, encontramos montada una cuerda en un desfonde de unos 8 metros, que después de bajarlo continúa por una rampa inclinada y muy resbaladiza que comunica con una galería inferior que es la que lleva a la zona de la punta de exploración de esta cueva.

Una vez al final  de la rampa, a la izquierda, una sala con marmitas la dejamos sin bajar, para continuar por la derecha la galería, en principio inclinada, por donde avanzamos por la parte evidente, en esta zona la galería se estrecha un poco y aparecen unas bonitas formaciones que  amenizan nuestra exploración.

Al final de esta galería y descendiendo por un paso un poco estrecho a la galería inferior, continuamos en dirección contraria a la que venimos, por una galería no muy ancha, que nos obliga a ponernos tibios de barro, para seguir  por una colada lisa que ensancha a los pocos metros y nos lleva a la cabecera  de una bonita colada en rampa donde hay montada una cuerda en fijo, que descendemos en dos tramos hasta el fondo.

Esta galería, de grandes dimensiones, con el suelo liso y resbaladizo, nos ofrece unas formaciones bonitas y en el centro de la galería, curiosamente, hay  una formación parecida a la del Volcán.

Continuamos la dirección clara de esta galería y dejamos sin explorar otras alternativas laterales que pudiera haber, hasta que la galería cambia de estructura, según la topo “Cañón de Pedrito”, aumenta sus dimensiones y se hace caótica, llena de bloques, llegamos a una gran sala donde parece que se obstruye y remontamos por la izquierda hasta que nos obliga a hacer una escalada de unos 5 metros. Decido echar un vistazo y, apoyado por David, trepo con cuidado para no resbalar hasta llegar arriba, se  trata de una galería superior de suelo plano y no muy ancha que te permite ir de pie y disfrutar de las bonitas formaciones que vas encontrando a los lados. En varias zonas de esta galería, pasas por encima de varios agujeros que desfondan, después de continuar unos 50 metros y al encontrar zonas que hay que mirar para decidir por donde continuar, decido volver para atrás y no retrasar más nuestra salida.

Volvemos, contentos por lo explorado, hacia la salida sin demorarnos, lo que hace que consigamos juntarnos con nuestros compañeros José Manuel y Yolanda, que nos han estado esperando en la cabecera del P20, y con ellos nos volvimos hacia la salida de la cueva.

Ya estamos fuera




Después de pasar dentro unas ocho horas, y bajar con cuidado la senda hacia la furgo de David, ya sólo nos quedaba recuperarnos del esfuerzo realizado a base de birras y algo de la estupenda gastronomía de la zona.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

El Video Resumen de Miguel:

https://youtu.be/cFlVv5KouAM


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