sábado, 3 de octubre de 2015

Travesía Torca del Tejo(Juñoso)-Torca Ancha



Participantes: David, Yolanda, José Manuel, José Luís y Miguel.
Día: Soleado, con algunas nubes.

Bonita vista desde lo alto del monte. Al fondo, San Vicente de la Barquera

En esta ocasión, los espeleo-romeros salimos el viernes por la tarde en dirección a Cantabria, al pueblo de Abanillas, ya que habíamos reservado alojamiento en un pequeño hotel (El Rincón de Antón), donde estuvimos cenando y de sobremesa tomando unos refrescantes Wenyhais.
No nos levantamos muy pronto, y después de desayunar, nos fuimos los cinco, con todo el material en el Kia de José Luís, en dirección al Soplao.
Dudamos un poco de la pista que había que coger y llegamos a la zona turística de la cueva del Soplao, pero nos dimos la vuelta y enseguida con la ayuda del GPS y la bibliografía publicada de nuestros amigos del grupo Viana, donde tienen puestas sus coordenadas, encontramos el camino correcto. Se trata de una pista donde hay a su entrada una puerta canadiense abierta por el lado derecho, por el que se pasa bien con el coche.
La pista es toda de subida hasta llegar a la parte más alta del monte, donde se llega a una zona llana, terminando la pista en un recinto vallado con una gran antena.
Dejamos el coche en la zona más cómoda y, después de preparar el equipo, cogemos el camino que sale del repetidor y que va descendiendo por la ladera hacia las Torcas, en un paseo bastante agradable, ya que hacía un día estupendo.
Un día estupendo para hacer cuevas. Preparando el equipo y el material
Seguimos el camino hasta encontrar, a mano izquierda, un tejo, que nos da la referencia para meternos en el bosque a mano derecha, por una zona con el suelo lleno de agujeros de pisadas y barro, que atravesamos, para  enseguida encontrar la boca más grande de la Torca Ancha, la  cual bordeamos por el lado derecho para ir a la segunda boca, más pequeña, que vamos a dejar montada.
Preparando el montaje de Torca ancha
Manos a la obra
Para no perder tiempo, decidimos que fuera yo el que montara los dos pozos, para tardar lo menos posible y tener más tiempo para bajar a visitar la Galería de las Maravillas, y después continuar la travesía.
Atamos una cuerda a un árbol cercano, que nos sirve de anclaje. Una cinta, una cuerda de 30m y dos mosquetones son suficientes para equipar el pozo de entrada.



                                   
Subiendo el P19 de salida por Torca Ancha
Vallado de alambre de la Torca del Tejo
Cráneo y mandíbula de algún animal que acabó sus días aquí
Base del P20, bajo el pozo del péndulo

Al siguiente pozo se accede por una ventana que hay en la sala y que va a dar a una rampa de piedras sueltas donde según se entra hay varias placas montadas en la pared de la derecha, yo utilizo solo dos de ellas, en las que coloco dos mosquetones y la cuerda con un ocho doble. Al bajar la rampa no se ven los siguientes anclajes hasta que no pasas el borde en forma de embudo que forma el pozo y que en vez de estar en la misma línea de la pared por la que bajas, están montadas en la pared contraria y un poco escondidas, por lo que me retrasé en hacer el montaje del pozo más de lo previsto. Hay dos chapas montadas, desde aquí se puede ver el fondo del pozo aunque todavía hay que bajar unos metros y volver a fraccionar en el borde del techo de la sala para dejar montado el volado.
Subí los pozos sin más dilación y nos fuimos hacia la Torca del Tejo o Juñoso siguiendo el camino descendente unos 300 metros, hasta ver a nuestra izquierda un cercado de postes con alambre donde se encuentra la boca de entrada a la Torca del Tejo.
Serian sobre las 12:30h cuando empezamos a montar el pozo de entrada hasta la rampa de piedras desde donde se puede ir viendo ya las grandes columnas de formaciones que hay a partir de esta zona.
Bajamos la rampa por el pasamanos que hay en fijo y llegamos al pozo del péndulo donde podemos ver la cuerda que hay también montada en fijo para seguir hacia la zona de la travesía. Como nosotros teníamos la intención de bajar primero a la zona inferior, para ver la famosa Galería de las Maravillas, montamos una cuerda de unos 20m, con la que bajamos ese primer tramo y aprovechamos para indagar y hacer algunas fotos, mientras bajaban los demás, pudiendo ver algunos restos de huesos y cráneo de algún animal

Rampa que baja hacia la Galería de las Maravillas
Preparando el anclaje para el último tramo de la gran rampa
David reflexionando al fondo de la gran rampa
   
 

Continuamos por la galería hacia abajo, entre formaciones, donde vamos montando una cuerda de 50 metros para el descenso. Se pueden ir viendo las dimensiones de lo que es al final una gran sala inclinada plagada de estalactitas y estalagmitas hasta casi el final de la sala, donde volvemos a montar una cuerda anclada a la base de una gran estalagmita y utilizando un trozo de cuerda en fijo que hay instalada como desviador, terminamos de bajar al fondo de la sala por un pozo rampa de unos 10 o 12 metros.
Al fondo de esta bonita sala nos llama la atención grandes trozos de alguna columna caídas del techo. Entre formaciones encontramos unas cuerdas montadas en columnas por las que subimos para acceder a la Galería de las Maravillas.

                            
Tesoro subterráneo. Cristales de aragonito
Belleza sin igual

Como su nombre indica es, sencillamente, una maravilla. Es una galería que nos ofrece una vista espectacular, plagada de toda clase de formaciones, donde cualquier espeleólogo disfrutaría por estar allí y poder contemplar el gran tesoro subterráneo que esta cueva ofrece.



 
                                                                                                                                                                                               Estuvimos un buen rato haciendo fotos y filmando videos de todo lo que nos rodeaba, así como de un laguito de agua cristalina con infinidad de macarrones en su fondo, que nos hizo disfrutar de su gran belleza.





 

No quisimos ahondar más para subir por la zona que continuaba la galería, algo más estrecha, para no retrasarnos en la travesía, por lo que decidimos dejar de flipar y empezar a subir la rampa mientras desmontaban José Luís y David.
Subimos hasta el pozo del péndulo y nos fuimos a hacer la travesía cuatro de los espeleo-romeros, mientras, José Manuel saldría por la Torca del Tejo desmontando los dos pozos que habíamos montado y así evitar tener que volver nosotros a desmontarlos a la salida de Torca Ancha.
Después del pozo del péndulo, seguimos por el camino de la sala entre formaciones, hasta llegar al pozo de 10 metros donde montamos una cuerda en doble sobre los anclajes con anilla que hay colocados y ponemos el desviador que hay unos metros más abajo para que no roce la cuerda. Es un pozo que se baja bien y en el que se pueden ver bonitas formaciones.
En la base del pozo continuamos por zonas de gran belleza entre grandes y majestuosas columnas de estalactitas y estalagmitas. Abriéndonos paso entre ellas, llegamos a otra sala que hay que descender entre formaciones y que también nos impresiona por la gran cantidad de columnas y todo tipo de concreciones de gran tamaño que hay en la sala y que después de atravesar y descender nos lleva a una corta galería en la que encontramos un pasamanos en el lado izquierdo que desemboca en el pozo volado de 43 metros.
Con dos cuerdas, una de 52m de 10mm y otra, para recoger, de 45m de 8,5mm, montamos el pozo en doble. A un par de metros de la cabecera colocamos un desviador que hay en fijo para evitar un pequeño roce y para abajo del tirón.






David bajando el P43


La bajada es verdaderamente una gozada. Se abre el pozo en forma de campana y vas disfrutando de las dimensiones y formaciones que hay en alguna de sus paredes hasta llegar al fondo.
En la base del pozo, aprovechamos para hidratarnos un poco recoger las cuerdas y continuamos el camino por la zona descendente entre estalagmitas, ayudados por unas cuerdas que hay colocadas en fijo sobre naturales, que nos aseguran la bajada.
Un resalte de unos 3m, con cuerda fija, nos lleva a la Sala de la Unión. Se puede oír ruido de agua y el reflectante que vemos a la izquierda en lo alto nos marca la subida que da acceso por una gatera a la Galería de la Unión.
Esta galería empieza en forma de diaclasa estrecha y bastante incomoda, que nos obliga a subir, dejando el río que sale por una grieta a nuestros pies.
Vamos cogiendo altura trepando por la galería, volviendo a encontrar el cauce del río perdido y seguimos subiendo hasta llegar a una sala inclinada con formaciones. En este punto, dejamos de subir, para continuar por el lado derecho y seguir por una galería en la que hay en el suelo una gran fractura, que iremos cruzando de lado a lado con cuidado, para evitar no caer por la profunda grieta.
Al final de esta galería pasamos una zona caótica con bloques en el suelo y con el techo bajo, y después de unos pasos algo estrechos, desembocamos en el P9, un pozo volado donde hay montada una cuerda con un desviador en fijo. Aprovechamos para hacer una parada estratégica (beber y picar algo) y sin entretenernos mucho, bajamos el pozo y continuamos por la galería inferior siguiendo los reflectantes. Después de descender una corta rampa, nos adentramos por una galería estrecha en forma de grieta vertical, por la que avanzamos unos 50 metros, hasta que después de una rampa ascendente de techo bajo, se abre en una especie de sala con un desfonde, en la que a mano izquierda vemos en la parte alta de un bloque un reflectante que nos indica el camino a seguir.
En este sitio trepamos a la parte alta del bloque y comprobamos que hemos llegado al principio de la Galería del Alud.
La Galería del Alud es una gran galería que está llena de grandes bloques que hay que atravesar subiendo y bajando por el mejor sitio que encuentres. Nosotros seguimos, en principio, por el lado derecho, siguiendo una cuerda que hay instalada en fijo para atravesar entre bloques un desfonde, y que después de unos metros se abre otra vez a la Galería del Alud. En esta galería, lo mejor es seguir los reflectantes que hay colocados y que nos van llevando cada uno por el camino que mejor le parece, hasta un gran reflectante en una zona de hundimiento que marca el camino a seguir.
Al fondo del hundimiento y debajo del reflectante hay una zona estrecha entre bloques que hay que descender y que va a dar a una corta galería de techo bajo, seguida de una rampa corta de arcilla que después de bajar nos lleva a mano izquierda a una gatera de arena y estrecha que al final se termina cegando.
Este sitio se nos atravesó de tal manera que a mi particularmente no me fue posible encontrar un paso que continuara, por lo que estuvimos dando vueltas por aquí y por allá sin encontrar comunicación, subí la gran rampa de piedras hasta la galería de mina que hay en la parte más alta donde se puede ver las vías de las vagonetas en el suelo y tapiada con unas rejas y una puerta con llave, que comunica seguramente con las galerías del Soplao.
Todos los demás estuvieron buscando por todos los sitios posibles sin encontrar paso alguno. Volvíamos a insistir en la misma zona y no encontrábamos nada.
Esta situación de incertidumbre nos supuso cerca de tres horas sin encontrar el paso hacia Torca Ancha. Hasta que insistiendo otra vez, en este caso Yolanda con su visión femenina y en esa misma zona, pudo encontrar el Paso del Minino.
Un paso difícil de ver ya que se trata de una gatera que de frente termina en una pared que te cierra el paso, y que si no miras hacia arriba no se ve la continuación; se trata de una grieta vertical y estrecha que da paso a una galería de buenas dimensiones.
Como ya he dicho se trata del Paso del Minino, donde personalmente eché de menos un reflectante que marcara claramente el paso, para habernos evitado unas horas de más en la travesía.
Sin más dilación y retorciéndonos como lagartija en su medio, fuimos pasando el estrecho paso, que no fue nada complicado. Se continua por el lado izquierdo de la galería de forma ascendente hasta conectar en su parte más alta con la Galería del Tobogán, una rampa descendente de arcilla donde pudimos distendernos un poco después de la tensión acumulada.
Seguidamente, por un paso de techo bajo, llegamos a la Galería de la Vagoneta, donde como es costumbre hicimos las fotos de rigor.






                      La famosa Galería de la Vagoneta

Continuamos hasta el final de la galería subiendo por la izquierda una rampa ascendente de piedras, que va a comunicar con la empinada Galería de la Cabra, que es también una gran galería ascendente llena de piedras sueltas que cogiendo altura nos lleva a otra sala también ascendente y que tras un paso que estrecha la galería va a desembocar a la sala que más alegría te da de toda la travesía, ya que se puede ver la cuerda que habíamos montado para la salir por Torca Ancha.
Como se nos había hecho bastante tarde, y José Manuel estaría preocupado por el retraso, la idea de mis compañeros de que no les esperara para subir y ayudarles a desmontar fue ciertamente acertada, ya que de esa forma pude salir lo más deprisa que pude y subir el camino sin retraso para tranquilizar tanto a nuestro amigo Joselillo, como a todos los familiares, que estaban esperando como agua de mayo noticias nuestras de que todo estaba bien.
Por lo que al llegar al coche ya comenté con José Manuel nuestro retraso y pude tranquilizar vía telefónica a toda la Family Trup, que lógicamente estaban preocupados teniendo en cuenta que cuando llegué al coche eran las 00:40h de la noche.
Esperamos a que llegaran José Luís, David y Yolanda al coche, y después de cambiarse y recoger todo el material, nos fuimos todos al hotel para darnos una ducha, picar algo de la comida que llevábamos, y al sobre.
Al margen del retraso que tuvimos por no dar antes con el Paso del Minino y que nos dejó un cierto mal sabor de boca, en mi opinión, esta es sin ninguna duda una de las travesías más bonitas que yo conozco, en cuanto a gran cantidad, variedad así como a la grandeza de sus formaciones, por lo tanto una travesía que merece la pena conocer.
Los videos resumen en los siguientes enlaces:

https://youtu.be/HFaUi6ZA9e4 Video editado por David.

https://youtu.be/O8566nhfSoo

Video editado por Miguel

domingo, 30 de agosto de 2015

Torca de la Vaca



Participantes: David, Yolanda, José Manuel, José Luís y Miguel. 
Después de desayunar, como de costumbre, en casa de nuestros amigos José Manuel y Yoyo en Ogarrio, nos fuimos los cinco espeleo-romeros hacia Hornedo, a la Torca de la Vaca. En esta ocasión el día era muy favorable, soleado, despejado y con una temperatura ideal. Estuvimos hace un año y nos quedamos con ganas al no encontrar la galería que da paso a las zonas de mayor recorrido de la Torca. En este caso nuestra intención era, en principio, buscar la entrada artificial que han excavado los ingleses de Matienzo durante varios años y que después de bastante trabajo han conseguido terminar, cumpliendo su objetivo, que era comunicar con una galería lateral que después de un sinuoso recorrido te lleva hasta las galerías de la zona media de la Torca de la Vaca, cortocircuitando el sistema para poder acortar el tiempo de llegada a la punta de exploración.
Con el plano cartográfico en mano, ya que no llevábamos ni coordenadas ni GPS, nos fuimos a buscar la boca, cuestión esta que sobre el papel parece pan comido, pero que al llegar a la zona es algo más complicado.
En este caso, preguntamos al panadero que pasaba por allí en su vehículo y pudimos aclarar donde estábamos y hacia donde teníamos que ir, por lo que sin más dilación nos dirigimos al sitio oportuno, y al llegar allí preguntamos a la paisana, dueña de la casa donde dejamos la Furgo de Joselillo, que nos indicó donde se encontraba la boca.
Como estaba allí al lado, solo visualizamos la boca artificial que los ingleses denominan Big Mat Calf Hole y nos fuimos sin perder más tiempo hacia la entrada principal de la Torca de la Vaca y dejamos para después la exploración por la entrada artificial, que ahora ya sabíamos donde estaba, a unos dos Kilómetros en coche de allí.
Como íbamos a tiro hecho, dejamos la Furgo al lado de la carretera, y después de la pertinente equipación nos fuimos para la entrada.



Limpitos y contentos los Espeleo-Romeros
Todavía limpios


Se tarda 5 minutos más o menos en llegar, instalamos el pozo, medio rampa, de la entrada en el parabolt que hay montado en la pared con un trozo de cuerda de 10 metros y para adentro.


Bajando la rampa resbaladiza de la entrada

Esta vez teníamos la ventaja de conocerlo, por lo que cogimos la galería incómoda de la izquierda por la que se trepa un poco y por un laminador arrastrado con alguna formación que tienes que atravesar que nos lleva a una grieta de unos 5m, en este caso no bajamos, sino que seguimos por su parte alta, hasta desembocar en una galería más amplia que los ingleses denominan Garage Party. Continuamos por esta galería dejando a mano izquierda el Pasaje Fotográfico.


Bonitas formaciones al inicio del Pasaje Fotográfico

Seguimos por la galería, hasta que encontramos a mano izquierda una gatera marcada en una hoja de papel con una flecha que nos indica el camino más fácil para bajar a las galerías inferiores. Se trata de un corto meandro estrecho que nos lleva en pocos metros hasta una diaclasa que se desfonda en una grieta de 14 metros de profundidad, encontramos como la vez anterior un pasamanos montado con cuerda fija que atraviesa el desfondamiento, pero en este caso, la cuerda que había para bajar la habían quitado, por lo que montamos una cuerda de 15m en el medio de la travesía y para abajo.


Cabecera del P14

No hay que bajar hasta el fondo, sino que a unos 2,5 metros de su base y por una cornisa nos acercamos hasta una cuerda instalada en fijo con nudos que nos ayuda a subir un gran bloque.
La vez anterior no encontramos la galería adecuada para bajar al piso inferior, pero en este caso detrás de este bloque encontramos la galería, que tras recorrerla unos metros, nos lleva a la comunicación con la galería de los Gours a través de un pozo de 8 a 10 metros, donde hay montado en su cabecera unos anclajes de métrica ocho solo con tornillos y sin chapa.



Galería previa al P8



Montando la estrecha cabecera del P8


Montamos en una estalagmita una anclaje natural de acercamiento y utilizamos un spit en buen estado de reaseguro y de los dos anclajes de la cabecera solo usamos 1, ya que no íbamos nada sobrados de material.

                                       Bajando el P8


Base del P8, que da acceso a la Galería del Gours




Bajamos hasta la galería de los Gours, ya de unas dimensiones más amplias y cómodas, para seguir por ella dirección sur hasta llegar a la Sala de los Siete Caminos, donde confluyen diferentes galerías del sistema.


  Galería de los Gours

Allí nos dirigimos por la derecha hasta una obstrucción que cierra la galería, y que después de mirar la topografía y notar tiro de aire en una grieta a ras del suelo en el lado izquierdo, comprobamos que es por allí.
Una grieta descendente corta que nos lleva enseguida a una diaclasa casi vertical y bastante estrecha donde hay instalado en su cabecera dos tornillos con sus tuercas para poder montar una cuerda.
Aprovecho un spit que hay en la grieta para montar una chapa con mosquetón antes de la cabecera para que nos facilite la maniobra de salida de la diaclasa.
Se trata de una diaclasa de 5 metros de profundidad y bastante estrecha, que nos deposita en una grieta algo menos estrecha que va a dar a un pequeño pozo de 6 metros y que bajamos montando una cuerda primero en un anclaje natural de acercamiento y en el tornillo que había en la pared derecha una chapa de M8 con la tuerca que tenía.
Desde la base del pozo se puede ver lo que en principio era nuestro objetivo, el Lago Bassenthwaite, un lago cuya orilla y fondo estaban llenos de barro que al pisar te hundías las botas. Los ingleses han dejado montada una cuerda guía para pasarlo, ya que hay una zona que baja el techo y deja un pequeño laminador a mano izquierda que no se puede ver bien desde la orilla y que en épocas de lluvias terminará sifonando.




Lago Bassenthwaite

En este caso no estaba en nuestra intención pasarlo ya que no llevábamos los neoprenos, esperamos tener otra oportunidad de volver a esta cueva con el equipo de agua y seguir cueva adentro.
Después de hacer las pertinentes fotos, fuimos regresando por el mismo camino y desmontando el material empleado para salir de la torca al exterior, donde hacía un día estupendo.



Joselillo, con cara de espeleólogo aguerrido, saliendo de la torca


La pose de David, no tiene desperdicio, un prado con caballos y mirando al tendido
 


Como estábamos algunos bastante frescos, nos quitamos los aparatos y el mono exterior y decidimos ir a explorar la boca artificial que habíamos encontrado al principio de la mañana.

El vídeo resumen editado por Miguel en el siguiente enlace:
https://youtu.be/dhu4bEjZrj0

enlace del vídeo de David:
https://youtu.be/yl8jUcKv-Z0

Y enlace del vídeo de José Manuel:
https://www.youtube.com/watch?v=POv1UPMb4Is&feature=em-upload_owner

    Entrada artificial Big Mat Calf Hole
(en Torca de la Vaca)


Entrada artificial en forma de tubo de alcantarilla

Al tener la boca localizada, fuimos directos. Se trata de un tubo de plástico casi vertical, de los que se usan en las carreteras para que pase por debajo el agua de los arroyos, de PVC y de un diámetro de 50 a 60 centímetros, con una profundidad de 3 metros aprox., con algún agarradero que han colocado y algún agujero a modo de escalones que han habilitado. Alrededor lo han recibido de cemento y le han puesto de tapa una rejilla para que no caiga ningún animal.
El conjunto, más que una entrada de cueva, parece una alcantarilla, lo que nos cambia al final nuestra denominación de origen en vez de espeleo-romeros, ahora ya podemos decir espeleo-poceros.



Al ataque
Se baja mejor que se sube, verdad Jose Luís?


De los cinco que íbamos, al final decidimos entrar solo José Luís, David, y abriendo brecha como de costumbre, el más dicharachero espeleo-pocero Miguelín el inquieto; el que suscribe.
Empotrado en el tubo y en la mejor posición me deslizo, cual salamanquesa en su medio habitual, hasta el final del tubo, donde se puede ver todo un andamiaje de tubos, tablones, abrazaderas... en lo que parece más que un pozo la obra de restauración de alguna fachada, que te obliga a retorcerte pasando entre los huecos estrechos de los tubos como si de un contorsionista se tratara.
El conjunto lleno de barro arcilloso llega hasta una gatera horizontal que también han excavado, y en la que el suelo tiene un buen charco de agua con puche de arcilla, y donde han colocado una tabla para que puedas pasar sin rebozarte mucho, aunque el objetivo no está muy conseguido, la gatera de unos 3 metros de larga finaliza con una parte más estrecha en forma de triángulo, donde como diría nuestro amigo Pepe Serrano, hay que entregarse totalmente al barro.
En conjunto, una entrada un poco jodida, pero digna de mención por el mérito que tienen nuestros compañeros de espeleo, los ingleses de Matienzo. Después de entrar, aquí puedes comprobar el extraordinario trabajo que han realizado para poder comunicar esta boca a una de las galerías de la Torca de la Vaca, así como las grandes dificultades que han tenido que pasar para poder cumplir con este objetivo, teniendo en cuenta algún derrumbe que han tenido que solventar y que se puede ver al final de la gatera. En mi opinión, hay que quitarse el sombrero o el casco, ante la magnitud de los trabajos que han realizado.
Lo que no quita que la impresión de entrar por esta boca sea un conjunto de sensaciones entre la emoción, tensión y cierta intranquilidad, de solo pensar en la posibilidad de que pueda haber un derrumbe y te quedes totalmente bloqueado.
Con todo ello seguimos descendiendo por una rampa algo estrecha ahora ya dentro de la galería natural y que nos lleva a la cabecera de un pozo de unos 12 metros según la topo, en cuya cabecera estrecha han colocado un pasamanos de acceso a su vertical.
El pozo instalado en fijo, no es muy ancho pero se baja bien pasando un desviador que tiene instalado casi a medio pozo.
Llegamos a la base del pozo y continuamos por una galería lateral con un bloque en medio que ocupa casi toda la galería y nos obliga al llevar los aparatos puestos, al pasar por encima, seguidamente, a mano izquierda, encontramos un resalte de unos 4 m donde hay instalada una cuerda con nudos para ayudarnos a descender, que nos deposita en una corta rampa de piedra que nos lleva esta vez sí, a una galería amplia y cómoda que nos permite recorrerla fácilmente y disfrutar un poco después de la accidentada entrada.
Estuvimos recorriendo esta galería, donde hay algunas formaciones en alguna zona de su recorrido, otras con el suelo con algo de barro, pero en general se puede transitar rápido y cómodamente. Íbamos mirando la topo de vez en cuando para no perder la galería principal, pudimos ver también en una parte de la galería una cuerda que estaba anclada al techo a unos 12 metros de altura aprox., que no quisimos subir en esta ocasión, preferimos seguir la galería hacia delante hasta que llegamos a una subida entre bloques hasta el final de la galería. Una trepada y después una zona un poco caótica que nos hizo dudar si era por allí, aunque bajamos un resalte con cuerda fija y estuvimos buscando por allí, pero no tuvimos la confianza suficiente, incluso con la topo, de que fuéramos por el camino correcto para comunicar con las galerías principales de la Torca de la Vaca, por lo cual decidimos después de comentarlo y ver el tiempo que llevábamos dentro no demorar nuestra salida, teniendo en cuenta que nos esperaban en casa de Joselillo la Fámily Trup, unas birras muy fresquitas y la ardua tarea de preparar una barbacoa de ricos chuletones que nos íbamos a hincar todos juntos, sin anestesia ninguna.
Sin más demora nos fuimos hacia la salida, donde nuestros amigos Yolanda y Joselillo nos estaban esperando, para animar nuestra salida de la alcantarilla y espabilándonos para llegar a buena hora y tener el tiempo necesario para deleitarnos con el homenaje que nos íbamos a dar.
Cuando salimos todos,eran ya las 20,30 h aprox, habíamos estado en la cueva casi dos horas, lo que nos sirvió perfectamente como una buena toma de contacto para que la próxima vez, seamos capaces de avanzar más y conocer mejor este, ahora ya sistema, con esta nueva entrada, Big Mat Calf Hole de la Torca de la Vaca.
Como resumen, muy buenas impresiones en general de esta poco conocida cavidad, teniendo en cuenta que las primeras exploraciones fueron en el año 2008 y que a fecha de hoy los ingleses siguen explorando, han abierto la posibilidad de hacer una travesía entre estas dos entradas y que supongo que por lo enrevesado de sus galerías, no será una de las clásicas.
Por nuestra parte disfrutamos de esta cavidad, ya que nuestros objetivos los cumplimos perfectamente, llegar por la entrada principal hasta el lago Bassenthwaite. Para la próxima ocasión habrá que llevar neopreno, y conocer la nueva entrada artificial hasta donde nos pareciera oportuno, que fue lo que hicimos, por lo que creo que quedamos todos muy satisfechos. Y como premio por cumplir nuestros objetivos de espeleo, la estupenda fiesta de la Barbaquiú, de la cual no tenemos vídeo resumen, pero sí de la entrada artificial en el siguiente enlace:

http://youtu.be/IwGOsPnDgwU

jueves, 25 de junio de 2015

Travesía Coterón-Reñada

               

Participantes: David, Yolanda, José Manuel, José Luís  y Miguel
Día: Despejado y  Soleado



Después de desayunar en casa de José Manuel, en Ogarrio, nos dirigimos hacia Matienzo, dejando al equipo B en casa, que saldrían más tarde para hacer una visita a la Cueva del Valle.
Primeramente, dejamos un coche al lado de la carretera frente al camino que va hasta la boca del Cuvío de la Reñada, allí pasamos todo el material a la furgo de José  Manuel y nos fuimos los 5 hasta el sitio más cercano de la boca de Coterón, que resultó ser una casa Vaquería que recordábamos José Manuel y yo, aunque hubieran pasado ya nueve años de haber hecho la travesía y nos quedaran ya vagos recuerdos.


Vista del Valle de Matienzo desde la Boca de Coterón
Aprovechamos que estaba allí el dueño de la vaquería para preguntarle donde se encontraba la boca, ya que aunque llevábamos las coordenadas y GPS, tenemos la experiencia de que algunas veces no coinciden y te vuelves loco para encontrarla.


Boca de Entrada


Montando un Pasamanos Recuperable


Montando la Cabecera del P-52
Después de indicarnos, más o menos, donde se encontraba la boca de entrada, nos vestimos de romanos y para arriba. En este caso,  las coordenadas no coincidían para nada, por lo que tuvimos que improvisar y patear más de la cuenta, hasta que la encontramos tras una especie de pirámide de caliza con un hito de piedras en la punta, que, rodeándola, se encontraba la boca de Coterón.
Aprovechamos para hidratarnos y picar un poco de fiambre antes de ponernos manos a la obra, y sin más dilación, después de ver como están montados los anclajes en la rampa de entrada y al no haber cuerda instalada, decido montar un pasamanos en doble con un trozo de cuerda, para que el último, en este caso José Luís, lo pudiera recoger. La cabecera está montada con 3 placas y maillones de acero de 10mm, yo utilizo solo dos y también aprovecho el desviador que hay montado en la pared contraria, un poco más abajo, para después colocar las dos cuerdas que llevaba, una de 52M de 10mm y otra para recoger de 65M de 8,5mm, como no sabía si la cuerda de 52 me llegaba hasta el final, decidí bajar en doble utilizando un ocho.
Según bajaba el pozo pude comprobar que llegaba perfectamente la cuerda de 52M, por lo que les di vía libre a mis compañeros para que bajaran por ella con el descensor.


Tramo volado del P-52


Vista desde abajo de P-52
Después de bajar todos sin problemas, excepto José Manuel,  que al estrenar descensor  tuvo dificultades para que deslizara la cuerda perfectamente, y necesitó algo más de tiempo para bajar.


Recogimos las cuerdas y emprendimos el camino por las magníficas galerías de Coterón,  entrando por una gran puerta que nos da la bienvenida.

David en la puerta de entrada a las Galerías de Coterón
 
Admirando las dimensiones de la galería


Descendemos por una gran galería con cuidado, ya que tiene el suelo con barro resbaladizo que nuestro amigo David pudo comprobar aterrizando sobre sus duras nalgas nada más empezar, y digo duras, porque durante la travesía creo recordar que aterrizó en 4 ó 5 ocasiones más y no se quejó demasiado (es duro de pelar).
Atravesamos un gran gour y dejamos una gran galería a nuestra derecha, continuando  por un caos de bloques que nos obliga a trepar un poco y seguimos la galería  hasta dar a una gran sala donde se encuentra el  pozo de 13M que está perfectamente instalado y tiene varios fraccionamientos hasta llegar abajo del pozo, terminando en rampa. 
Seguimos descendiendo hasta un agujero donde hay una cuerda con nudos para bajar un pequeño resalte  que nos lleva a la gran sala  con suelo arenoso, al Borde del Mundo, donde se puede ver su gran pozo de 35M.




Sala con suelo de arena al Borde del Mundo
Rodeamos por la izquierda y seguimos por una gran galería bastante cómoda, que tiene bastantes sedimentos; como está marcado con hitos y reflectantes nos dedicamos a seguirlos, un giro a la izquierda, otro a la derecha nos van llevando hasta la curiosa galería, bastante rectilínea, llamada Galería entre Dos Mundos, una galería que da la sensación de estar excavada en la roca caliza como si se tratara de una galería de mina con el suelo lleno de sedimentos.
Un gran hito nos marca el camino a la derecha donde después de una corta trepada llegamos a la galería descendente del pozo de 69M, donde encontramos  un  pasamanos de acercamiento a la cabecera en el lado izquierdo y donde podemos oír el ruido del agua que cae por el pozo.
Sin más dilación compruebo el estado de las cuerdas y para abajo. La cuerda que hay montada es bastante gruesa y está hinchada por la humedad, por lo que cuesta meterla en el descensor, y los primeros metros la cuerda corre bastante mal, lo que hizo que nuestro amigo José Manuel tuviera serios problemas para bajar con su descensor nuevo. Con bastante esfuerzo, al final bajó el primer tramo del pozo, ya en el segundo hay otra cuerda montada más fina que nos permitió a todos bajar mejor.


David bajando la parte final del P-69
Buscamos la continuación por un paso estrecho que nos lleva a una sala que superamos y una flecha nos indica bajar por un agujero, no muy estrecho, destrepando, donde coloco una cuerda en doble anclada a un bloque para no arriesgar el destrepe.
Llegamos a la galería del río de la zona de la Reñada donde avanzamos por su cauce dejando a mano izquierda la comunicación con el ramal de Codisera  y a mano derecha un pequeño lagito de aguas limpias.



Laguito surgencia del río
El agua del cauce llena la galería y para no mojarnos subimos por una zona superior del río y continuamos hasta el Castle Hall, donde la galería del río se va cerrando y hay que trepar por la izquierda hasta coger altura y encontrar la galería superior que nos llevará por una zona  entretenida con  algunos pasamanos, zonas desfondadas, destrepes, trepadas, etc.  que nos dan bastante vidilla.


Yolanda y David en la galería alta después de subir el
Castle Hall
Después de pasar esta zona se continua, ahora si, por una cómoda galería bastante pisada con algún zig zag hasta la sala derribada que nos da una tregua, empezamos a ver ya unas formaciones como antesala al denominado  Cañón de la Sangre, la zona más concrecionada de la travesía, donde aprovechamos para hacer algunas fotos como si de turistas se tratara, aunque con los monos llenos de barro la verdad es que no dábamos el perfil. Sus bonitas formaciones, con coloridos rojos de algún componente  ferroso, nos hizo disfrutar por unos instantes,  para después afrontar las dos partes  más desagradables de la cueva, el famoso “ Duck y  la zona del barro”.




Cañón de la Sangre




Bonitas formaciones




¿Cual es el Monje rojo ? 
Primeramente atravesamos el Duck, donde al ser un laminador con agua, te obliga a mojarte, que la verdad aunque incómodo, pasamos todos sin dudar, sin embargo la zona que más nos hinchó fueron las siguientes galerías, que parecían una pista americana, empezando con una trepada resbaladiza seguida de una rampa ascendente,  un paso estrecho que nos deposita en un gran barrizal y así se continua por la galería del barro que te va cargando y donde debes tener cuidado para no dejarte clavadas las botas.  Unos reflectantes te indican que trepes y después de la trepada encontramos una cuerda en fijo para bajar un tobogán resbaladizo que nos lleva, un poco más adelante, al agujero soplador, una gatera que tiene, como casi siempre, algo de agua.


Saliendo con buena cara del agujero soplador


Después del agujero soplador encontramos un lago que pasamos con el agua casi hasta las partes nobles, para subir por una rampa pronunciada donde al final está la boca  de la Reñada.


Cruzando el lago anterior a la rampa de salida
Como resumen podemos decir que disfrutamos bastante en esta travesía que está bien balizada, aunque algunas veces puedas despistarte en algún sitio; de nivel técnico muy asequible aunque tenga dos pozos de gran tirada, lo más incómodo fueron el Duck y la zona del barro, y lo más bonito el Cañón de la Sangre.
Nuestros debutantes, David y Yolanda, también disfrutaron y sacaron buena nota para ser su primera travesía, al igual que José Luís, que tampoco la conocía y también la disfrutó y por último José Manuel y yo, que ya la conocíamos, José Manuel, que tuvo problemas para bajar los dos pozos, terminó bastante cansado, debido sobre todo al estrés y el mal rollo con las cuerdas y su nuevo descensor y yo, que como siempre disfruté como un enano.


Los videos resumen en los podéis ver pinchando en los siguientes enlaces: https://youtu.be/MrUWBmvMYpc editado por Miguel
https://www.youtube.com/watch?v=D63JQkjH5Sw&feature=youtu.be editado por David y https://youtu.be/pNFJodaENpw editado por José Manuel