domingo, 30 de agosto de 2015

Torca de la Vaca



Participantes: David, Yolanda, José Manuel, José Luís y Miguel. 
Después de desayunar, como de costumbre, en casa de nuestros amigos José Manuel y Yoyo en Ogarrio, nos fuimos los cinco espeleo-romeros hacia Hornedo, a la Torca de la Vaca. En esta ocasión el día era muy favorable, soleado, despejado y con una temperatura ideal. Estuvimos hace un año y nos quedamos con ganas al no encontrar la galería que da paso a las zonas de mayor recorrido de la Torca. En este caso nuestra intención era, en principio, buscar la entrada artificial que han excavado los ingleses de Matienzo durante varios años y que después de bastante trabajo han conseguido terminar, cumpliendo su objetivo, que era comunicar con una galería lateral que después de un sinuoso recorrido te lleva hasta las galerías de la zona media de la Torca de la Vaca, cortocircuitando el sistema para poder acortar el tiempo de llegada a la punta de exploración.
Con el plano cartográfico en mano, ya que no llevábamos ni coordenadas ni GPS, nos fuimos a buscar la boca, cuestión esta que sobre el papel parece pan comido, pero que al llegar a la zona es algo más complicado.
En este caso, preguntamos al panadero que pasaba por allí en su vehículo y pudimos aclarar donde estábamos y hacia donde teníamos que ir, por lo que sin más dilación nos dirigimos al sitio oportuno, y al llegar allí preguntamos a la paisana, dueña de la casa donde dejamos la Furgo de Joselillo, que nos indicó donde se encontraba la boca.
Como estaba allí al lado, solo visualizamos la boca artificial que los ingleses denominan Big Mat Calf Hole y nos fuimos sin perder más tiempo hacia la entrada principal de la Torca de la Vaca y dejamos para después la exploración por la entrada artificial, que ahora ya sabíamos donde estaba, a unos dos Kilómetros en coche de allí.
Como íbamos a tiro hecho, dejamos la Furgo al lado de la carretera, y después de la pertinente equipación nos fuimos para la entrada.



Limpitos y contentos los Espeleo-Romeros
Todavía limpios


Se tarda 5 minutos más o menos en llegar, instalamos el pozo, medio rampa, de la entrada en el parabolt que hay montado en la pared con un trozo de cuerda de 10 metros y para adentro.


Bajando la rampa resbaladiza de la entrada

Esta vez teníamos la ventaja de conocerlo, por lo que cogimos la galería incómoda de la izquierda por la que se trepa un poco y por un laminador arrastrado con alguna formación que tienes que atravesar que nos lleva a una grieta de unos 5m, en este caso no bajamos, sino que seguimos por su parte alta, hasta desembocar en una galería más amplia que los ingleses denominan Garage Party. Continuamos por esta galería dejando a mano izquierda el Pasaje Fotográfico.


Bonitas formaciones al inicio del Pasaje Fotográfico

Seguimos por la galería, hasta que encontramos a mano izquierda una gatera marcada en una hoja de papel con una flecha que nos indica el camino más fácil para bajar a las galerías inferiores. Se trata de un corto meandro estrecho que nos lleva en pocos metros hasta una diaclasa que se desfonda en una grieta de 14 metros de profundidad, encontramos como la vez anterior un pasamanos montado con cuerda fija que atraviesa el desfondamiento, pero en este caso, la cuerda que había para bajar la habían quitado, por lo que montamos una cuerda de 15m en el medio de la travesía y para abajo.


Cabecera del P14

No hay que bajar hasta el fondo, sino que a unos 2,5 metros de su base y por una cornisa nos acercamos hasta una cuerda instalada en fijo con nudos que nos ayuda a subir un gran bloque.
La vez anterior no encontramos la galería adecuada para bajar al piso inferior, pero en este caso detrás de este bloque encontramos la galería, que tras recorrerla unos metros, nos lleva a la comunicación con la galería de los Gours a través de un pozo de 8 a 10 metros, donde hay montado en su cabecera unos anclajes de métrica ocho solo con tornillos y sin chapa.



Galería previa al P8



Montando la estrecha cabecera del P8


Montamos en una estalagmita una anclaje natural de acercamiento y utilizamos un spit en buen estado de reaseguro y de los dos anclajes de la cabecera solo usamos 1, ya que no íbamos nada sobrados de material.

                                       Bajando el P8


Base del P8, que da acceso a la Galería del Gours




Bajamos hasta la galería de los Gours, ya de unas dimensiones más amplias y cómodas, para seguir por ella dirección sur hasta llegar a la Sala de los Siete Caminos, donde confluyen diferentes galerías del sistema.


  Galería de los Gours

Allí nos dirigimos por la derecha hasta una obstrucción que cierra la galería, y que después de mirar la topografía y notar tiro de aire en una grieta a ras del suelo en el lado izquierdo, comprobamos que es por allí.
Una grieta descendente corta que nos lleva enseguida a una diaclasa casi vertical y bastante estrecha donde hay instalado en su cabecera dos tornillos con sus tuercas para poder montar una cuerda.
Aprovecho un spit que hay en la grieta para montar una chapa con mosquetón antes de la cabecera para que nos facilite la maniobra de salida de la diaclasa.
Se trata de una diaclasa de 5 metros de profundidad y bastante estrecha, que nos deposita en una grieta algo menos estrecha que va a dar a un pequeño pozo de 6 metros y que bajamos montando una cuerda primero en un anclaje natural de acercamiento y en el tornillo que había en la pared derecha una chapa de M8 con la tuerca que tenía.
Desde la base del pozo se puede ver lo que en principio era nuestro objetivo, el Lago Bassenthwaite, un lago cuya orilla y fondo estaban llenos de barro que al pisar te hundías las botas. Los ingleses han dejado montada una cuerda guía para pasarlo, ya que hay una zona que baja el techo y deja un pequeño laminador a mano izquierda que no se puede ver bien desde la orilla y que en épocas de lluvias terminará sifonando.




Lago Bassenthwaite

En este caso no estaba en nuestra intención pasarlo ya que no llevábamos los neoprenos, esperamos tener otra oportunidad de volver a esta cueva con el equipo de agua y seguir cueva adentro.
Después de hacer las pertinentes fotos, fuimos regresando por el mismo camino y desmontando el material empleado para salir de la torca al exterior, donde hacía un día estupendo.



Joselillo, con cara de espeleólogo aguerrido, saliendo de la torca


La pose de David, no tiene desperdicio, un prado con caballos y mirando al tendido
 


Como estábamos algunos bastante frescos, nos quitamos los aparatos y el mono exterior y decidimos ir a explorar la boca artificial que habíamos encontrado al principio de la mañana.

El vídeo resumen editado por Miguel en el siguiente enlace:
https://youtu.be/dhu4bEjZrj0

enlace del vídeo de David:
https://youtu.be/yl8jUcKv-Z0

Y enlace del vídeo de José Manuel:
https://www.youtube.com/watch?v=POv1UPMb4Is&feature=em-upload_owner

    Entrada artificial Big Mat Calf Hole
(en Torca de la Vaca)


Entrada artificial en forma de tubo de alcantarilla

Al tener la boca localizada, fuimos directos. Se trata de un tubo de plástico casi vertical, de los que se usan en las carreteras para que pase por debajo el agua de los arroyos, de PVC y de un diámetro de 50 a 60 centímetros, con una profundidad de 3 metros aprox., con algún agarradero que han colocado y algún agujero a modo de escalones que han habilitado. Alrededor lo han recibido de cemento y le han puesto de tapa una rejilla para que no caiga ningún animal.
El conjunto, más que una entrada de cueva, parece una alcantarilla, lo que nos cambia al final nuestra denominación de origen en vez de espeleo-romeros, ahora ya podemos decir espeleo-poceros.



Al ataque
Se baja mejor que se sube, verdad Jose Luís?


De los cinco que íbamos, al final decidimos entrar solo José Luís, David, y abriendo brecha como de costumbre, el más dicharachero espeleo-pocero Miguelín el inquieto; el que suscribe.
Empotrado en el tubo y en la mejor posición me deslizo, cual salamanquesa en su medio habitual, hasta el final del tubo, donde se puede ver todo un andamiaje de tubos, tablones, abrazaderas... en lo que parece más que un pozo la obra de restauración de alguna fachada, que te obliga a retorcerte pasando entre los huecos estrechos de los tubos como si de un contorsionista se tratara.
El conjunto lleno de barro arcilloso llega hasta una gatera horizontal que también han excavado, y en la que el suelo tiene un buen charco de agua con puche de arcilla, y donde han colocado una tabla para que puedas pasar sin rebozarte mucho, aunque el objetivo no está muy conseguido, la gatera de unos 3 metros de larga finaliza con una parte más estrecha en forma de triángulo, donde como diría nuestro amigo Pepe Serrano, hay que entregarse totalmente al barro.
En conjunto, una entrada un poco jodida, pero digna de mención por el mérito que tienen nuestros compañeros de espeleo, los ingleses de Matienzo. Después de entrar, aquí puedes comprobar el extraordinario trabajo que han realizado para poder comunicar esta boca a una de las galerías de la Torca de la Vaca, así como las grandes dificultades que han tenido que pasar para poder cumplir con este objetivo, teniendo en cuenta algún derrumbe que han tenido que solventar y que se puede ver al final de la gatera. En mi opinión, hay que quitarse el sombrero o el casco, ante la magnitud de los trabajos que han realizado.
Lo que no quita que la impresión de entrar por esta boca sea un conjunto de sensaciones entre la emoción, tensión y cierta intranquilidad, de solo pensar en la posibilidad de que pueda haber un derrumbe y te quedes totalmente bloqueado.
Con todo ello seguimos descendiendo por una rampa algo estrecha ahora ya dentro de la galería natural y que nos lleva a la cabecera de un pozo de unos 12 metros según la topo, en cuya cabecera estrecha han colocado un pasamanos de acceso a su vertical.
El pozo instalado en fijo, no es muy ancho pero se baja bien pasando un desviador que tiene instalado casi a medio pozo.
Llegamos a la base del pozo y continuamos por una galería lateral con un bloque en medio que ocupa casi toda la galería y nos obliga al llevar los aparatos puestos, al pasar por encima, seguidamente, a mano izquierda, encontramos un resalte de unos 4 m donde hay instalada una cuerda con nudos para ayudarnos a descender, que nos deposita en una corta rampa de piedra que nos lleva esta vez sí, a una galería amplia y cómoda que nos permite recorrerla fácilmente y disfrutar un poco después de la accidentada entrada.
Estuvimos recorriendo esta galería, donde hay algunas formaciones en alguna zona de su recorrido, otras con el suelo con algo de barro, pero en general se puede transitar rápido y cómodamente. Íbamos mirando la topo de vez en cuando para no perder la galería principal, pudimos ver también en una parte de la galería una cuerda que estaba anclada al techo a unos 12 metros de altura aprox., que no quisimos subir en esta ocasión, preferimos seguir la galería hacia delante hasta que llegamos a una subida entre bloques hasta el final de la galería. Una trepada y después una zona un poco caótica que nos hizo dudar si era por allí, aunque bajamos un resalte con cuerda fija y estuvimos buscando por allí, pero no tuvimos la confianza suficiente, incluso con la topo, de que fuéramos por el camino correcto para comunicar con las galerías principales de la Torca de la Vaca, por lo cual decidimos después de comentarlo y ver el tiempo que llevábamos dentro no demorar nuestra salida, teniendo en cuenta que nos esperaban en casa de Joselillo la Fámily Trup, unas birras muy fresquitas y la ardua tarea de preparar una barbacoa de ricos chuletones que nos íbamos a hincar todos juntos, sin anestesia ninguna.
Sin más demora nos fuimos hacia la salida, donde nuestros amigos Yolanda y Joselillo nos estaban esperando, para animar nuestra salida de la alcantarilla y espabilándonos para llegar a buena hora y tener el tiempo necesario para deleitarnos con el homenaje que nos íbamos a dar.
Cuando salimos todos,eran ya las 20,30 h aprox, habíamos estado en la cueva casi dos horas, lo que nos sirvió perfectamente como una buena toma de contacto para que la próxima vez, seamos capaces de avanzar más y conocer mejor este, ahora ya sistema, con esta nueva entrada, Big Mat Calf Hole de la Torca de la Vaca.
Como resumen, muy buenas impresiones en general de esta poco conocida cavidad, teniendo en cuenta que las primeras exploraciones fueron en el año 2008 y que a fecha de hoy los ingleses siguen explorando, han abierto la posibilidad de hacer una travesía entre estas dos entradas y que supongo que por lo enrevesado de sus galerías, no será una de las clásicas.
Por nuestra parte disfrutamos de esta cavidad, ya que nuestros objetivos los cumplimos perfectamente, llegar por la entrada principal hasta el lago Bassenthwaite. Para la próxima ocasión habrá que llevar neopreno, y conocer la nueva entrada artificial hasta donde nos pareciera oportuno, que fue lo que hicimos, por lo que creo que quedamos todos muy satisfechos. Y como premio por cumplir nuestros objetivos de espeleo, la estupenda fiesta de la Barbaquiú, de la cual no tenemos vídeo resumen, pero sí de la entrada artificial en el siguiente enlace:

http://youtu.be/IwGOsPnDgwU

jueves, 25 de junio de 2015

Travesía Coterón-Reñada

               

Participantes: David, Yolanda, José Manuel, José Luís  y Miguel
Día: Despejado y  Soleado



Después de desayunar en casa de José Manuel, en Ogarrio, nos dirigimos hacia Matienzo, dejando al equipo B en casa, que saldrían más tarde para hacer una visita a la Cueva del Valle.
Primeramente, dejamos un coche al lado de la carretera frente al camino que va hasta la boca del Cuvío de la Reñada, allí pasamos todo el material a la furgo de José  Manuel y nos fuimos los 5 hasta el sitio más cercano de la boca de Coterón, que resultó ser una casa Vaquería que recordábamos José Manuel y yo, aunque hubieran pasado ya nueve años de haber hecho la travesía y nos quedaran ya vagos recuerdos.


Vista del Valle de Matienzo desde la Boca de Coterón
Aprovechamos que estaba allí el dueño de la vaquería para preguntarle donde se encontraba la boca, ya que aunque llevábamos las coordenadas y GPS, tenemos la experiencia de que algunas veces no coinciden y te vuelves loco para encontrarla.


Boca de Entrada


Montando un Pasamanos Recuperable


Montando la Cabecera del P-52
Después de indicarnos, más o menos, donde se encontraba la boca de entrada, nos vestimos de romanos y para arriba. En este caso,  las coordenadas no coincidían para nada, por lo que tuvimos que improvisar y patear más de la cuenta, hasta que la encontramos tras una especie de pirámide de caliza con un hito de piedras en la punta, que, rodeándola, se encontraba la boca de Coterón.
Aprovechamos para hidratarnos y picar un poco de fiambre antes de ponernos manos a la obra, y sin más dilación, después de ver como están montados los anclajes en la rampa de entrada y al no haber cuerda instalada, decido montar un pasamanos en doble con un trozo de cuerda, para que el último, en este caso José Luís, lo pudiera recoger. La cabecera está montada con 3 placas y maillones de acero de 10mm, yo utilizo solo dos y también aprovecho el desviador que hay montado en la pared contraria, un poco más abajo, para después colocar las dos cuerdas que llevaba, una de 52M de 10mm y otra para recoger de 65M de 8,5mm, como no sabía si la cuerda de 52 me llegaba hasta el final, decidí bajar en doble utilizando un ocho.
Según bajaba el pozo pude comprobar que llegaba perfectamente la cuerda de 52M, por lo que les di vía libre a mis compañeros para que bajaran por ella con el descensor.


Tramo volado del P-52


Vista desde abajo de P-52
Después de bajar todos sin problemas, excepto José Manuel,  que al estrenar descensor  tuvo dificultades para que deslizara la cuerda perfectamente, y necesitó algo más de tiempo para bajar.


Recogimos las cuerdas y emprendimos el camino por las magníficas galerías de Coterón,  entrando por una gran puerta que nos da la bienvenida.

David en la puerta de entrada a las Galerías de Coterón
 
Admirando las dimensiones de la galería


Descendemos por una gran galería con cuidado, ya que tiene el suelo con barro resbaladizo que nuestro amigo David pudo comprobar aterrizando sobre sus duras nalgas nada más empezar, y digo duras, porque durante la travesía creo recordar que aterrizó en 4 ó 5 ocasiones más y no se quejó demasiado (es duro de pelar).
Atravesamos un gran gour y dejamos una gran galería a nuestra derecha, continuando  por un caos de bloques que nos obliga a trepar un poco y seguimos la galería  hasta dar a una gran sala donde se encuentra el  pozo de 13M que está perfectamente instalado y tiene varios fraccionamientos hasta llegar abajo del pozo, terminando en rampa. 
Seguimos descendiendo hasta un agujero donde hay una cuerda con nudos para bajar un pequeño resalte  que nos lleva a la gran sala  con suelo arenoso, al Borde del Mundo, donde se puede ver su gran pozo de 35M.




Sala con suelo de arena al Borde del Mundo
Rodeamos por la izquierda y seguimos por una gran galería bastante cómoda, que tiene bastantes sedimentos; como está marcado con hitos y reflectantes nos dedicamos a seguirlos, un giro a la izquierda, otro a la derecha nos van llevando hasta la curiosa galería, bastante rectilínea, llamada Galería entre Dos Mundos, una galería que da la sensación de estar excavada en la roca caliza como si se tratara de una galería de mina con el suelo lleno de sedimentos.
Un gran hito nos marca el camino a la derecha donde después de una corta trepada llegamos a la galería descendente del pozo de 69M, donde encontramos  un  pasamanos de acercamiento a la cabecera en el lado izquierdo y donde podemos oír el ruido del agua que cae por el pozo.
Sin más dilación compruebo el estado de las cuerdas y para abajo. La cuerda que hay montada es bastante gruesa y está hinchada por la humedad, por lo que cuesta meterla en el descensor, y los primeros metros la cuerda corre bastante mal, lo que hizo que nuestro amigo José Manuel tuviera serios problemas para bajar con su descensor nuevo. Con bastante esfuerzo, al final bajó el primer tramo del pozo, ya en el segundo hay otra cuerda montada más fina que nos permitió a todos bajar mejor.


David bajando la parte final del P-69
Buscamos la continuación por un paso estrecho que nos lleva a una sala que superamos y una flecha nos indica bajar por un agujero, no muy estrecho, destrepando, donde coloco una cuerda en doble anclada a un bloque para no arriesgar el destrepe.
Llegamos a la galería del río de la zona de la Reñada donde avanzamos por su cauce dejando a mano izquierda la comunicación con el ramal de Codisera  y a mano derecha un pequeño lagito de aguas limpias.



Laguito surgencia del río
El agua del cauce llena la galería y para no mojarnos subimos por una zona superior del río y continuamos hasta el Castle Hall, donde la galería del río se va cerrando y hay que trepar por la izquierda hasta coger altura y encontrar la galería superior que nos llevará por una zona  entretenida con  algunos pasamanos, zonas desfondadas, destrepes, trepadas, etc.  que nos dan bastante vidilla.


Yolanda y David en la galería alta después de subir el
Castle Hall
Después de pasar esta zona se continua, ahora si, por una cómoda galería bastante pisada con algún zig zag hasta la sala derribada que nos da una tregua, empezamos a ver ya unas formaciones como antesala al denominado  Cañón de la Sangre, la zona más concrecionada de la travesía, donde aprovechamos para hacer algunas fotos como si de turistas se tratara, aunque con los monos llenos de barro la verdad es que no dábamos el perfil. Sus bonitas formaciones, con coloridos rojos de algún componente  ferroso, nos hizo disfrutar por unos instantes,  para después afrontar las dos partes  más desagradables de la cueva, el famoso “ Duck y  la zona del barro”.




Cañón de la Sangre




Bonitas formaciones




¿Cual es el Monje rojo ? 
Primeramente atravesamos el Duck, donde al ser un laminador con agua, te obliga a mojarte, que la verdad aunque incómodo, pasamos todos sin dudar, sin embargo la zona que más nos hinchó fueron las siguientes galerías, que parecían una pista americana, empezando con una trepada resbaladiza seguida de una rampa ascendente,  un paso estrecho que nos deposita en un gran barrizal y así se continua por la galería del barro que te va cargando y donde debes tener cuidado para no dejarte clavadas las botas.  Unos reflectantes te indican que trepes y después de la trepada encontramos una cuerda en fijo para bajar un tobogán resbaladizo que nos lleva, un poco más adelante, al agujero soplador, una gatera que tiene, como casi siempre, algo de agua.


Saliendo con buena cara del agujero soplador


Después del agujero soplador encontramos un lago que pasamos con el agua casi hasta las partes nobles, para subir por una rampa pronunciada donde al final está la boca  de la Reñada.


Cruzando el lago anterior a la rampa de salida
Como resumen podemos decir que disfrutamos bastante en esta travesía que está bien balizada, aunque algunas veces puedas despistarte en algún sitio; de nivel técnico muy asequible aunque tenga dos pozos de gran tirada, lo más incómodo fueron el Duck y la zona del barro, y lo más bonito el Cañón de la Sangre.
Nuestros debutantes, David y Yolanda, también disfrutaron y sacaron buena nota para ser su primera travesía, al igual que José Luís, que tampoco la conocía y también la disfrutó y por último José Manuel y yo, que ya la conocíamos, José Manuel, que tuvo problemas para bajar los dos pozos, terminó bastante cansado, debido sobre todo al estrés y el mal rollo con las cuerdas y su nuevo descensor y yo, que como siempre disfruté como un enano.


Los videos resumen en los podéis ver pinchando en los siguientes enlaces: https://youtu.be/MrUWBmvMYpc editado por Miguel
https://www.youtube.com/watch?v=D63JQkjH5Sw&feature=youtu.be editado por David y https://youtu.be/pNFJodaENpw editado por José Manuel



sábado, 16 de mayo de 2015

Sima de la Cierva

                             
Participantes: David, Yolanda, José Manuel, y  Miguel
Tiempo estupendo, soleado y despejado 

El día era estupendo, de los que apetece salir al campo, y que mejor sitio que al bosque de Valsalobre.

Paramos en Sacedón, donde en el bar de la plaza tenemos por costumbre hincarnos un montado que le denominan Piripi, que aparte de ser media barra lleva un poco de todo (lomo, beicon, queso, tomate, mahonesa, etc), algo ligero.

Con la barriga llena nos dirigimos a Villanueva de Alcorón. Una vez pasado el pueblo, cogemos la pista que sale a mano izquierda de la carretera y que, cruzando un pequeño barranco por un puente de piedra, sube por una empinada cuesta que nos lleva a la parte llana del bosque.


La pista no está en muy buen estado para ir con un turismo, en este caso íbamos con la furgoneta de David que es algo más alta, y que después de unos 3km, aproximadamente, nos llevó hasta la misma boca de la Sima.

Un día perfecto en el que teníamos todo lo que nos hacía falta para disfrutar (buena temperatura, un sol radiante, una buena sima, buena gente y, lo más importante, las ganas de hacer espeleo).

Preparando la instalación en pozo de entrada
Con todos estos ingredientes, y sin más dilación, nos vestimos de Romanos, montamos las cuerdas y para abajo.

La última vez que estuvimos en esta sima, mirando en nuestro blog, hacía ya casi 7 años, cuestión ésta por la que es difícil acordarse de cómo estaba montada de anclajes.

Con la información que teníamos fui montando al libre albedrío. Anclamos un trozo de cuerda a un spit que hay a unos metros de la boca, montando un pasamanos hasta una placa y desde allí seguidamente en la vertical del pozo, una cabecera en Y en otras dos placas que encontramos instaladas en buen estado.

Bajando el P40 de entrada a la sima
El P40 de entrada lo fui montando en los anclajes fijos con chapa, que estaban en buen uso, aunque se me pasaron dos de los tres fraccionamientos que había, que me hicieron remontar para colocarlos. A unos ocho o diez metros había otro parabolt que no era necesario montar, ya que la cuerda no rozaba.

En el fondo del pozo continuamos por una grieta estrecha e inclinada, que nos llevó hasta una cornisa por la que hay que pasar por un quitamiedos de cuerda instalada en fijo, para asegurar el paso y bordear la cabecera del pozo de 31 metros  que nos queda a un lado.

Cabecera del P30, paso estrecho
Seguimos de frente por la galería incómoda y estrecha que nos lleva a la cabecera del pozo de 30 m. La boca del pozo es estrecha y a un par de metros por debajo se estrecha algo más en forma de grieta, en la que se debe pasar en la posición adecuada para no quedar atascado.

La cabecera tiene algunos parabolts donde monto la cuerda y comienzo a bajar pasando la grieta estrecha sin problemas, y a unos dos metros aproximadamente más abajo, instalo un fraccionamiento y espero a José Manuel, para indicarle y ayudarle si es necesario a pasar el estrechamiento.

La maniobra de José Manuel es correcta y pasa justo, por lo cual en esta ocasión no tuvimos que usar la vaselina especial para gateras verticales (cuatro patadas). Sigo descendiendo el pozo mientras José Manuel se queda para indicar a David y a Yolanda para que puedan también pasar la estrechez sin atascos.
David en la base del P30
El pozo de 30 metros continua en forma de diaclasa y se ensancha un poco hasta una obstrucción a 8 metros del suelo, donde me obliga a colocar otros dos fraccionamientos para que no roce la cuerda.

Dos espeleo-romeros contentos antes
 de pasar la gatera de acceso al P17 
Una vez en la base del pozo continuamos por una gatera estrecha que sale a ras del suelo y que nos hace retorcernos un poco, con piedras sueltas y rocaje vivo, que se clava con gran facilidad en nuestras carnes como si se tratara de una tortura china, que nos resulta incómoda y que nos lleva a la cabecera del pozo de 17 m. Desde allí y mientras instalo la cabecera aprovecho, enfocando hacia el fondo, para tener una vista espectacular de la profundidad que tiene, al estar unido con el siguiente pozo de 52 metros que impone respeto.

Un corto pasamanos y una placa en cabecera y por debajo un spit me permiten llegar hasta un estrechamiento del P17 donde vuelvo a fraccionar en otra placa, para terminar de bajar el pozo que te deposita en un pequeño balcón con la cabecera del P52 en la pared de la izquierda. De las 4 placas que te acercan a la vertical dejo de utilizar la última, al ser la más expuesta ya que a unos 18 m aproximadamente por debajo, el pozo se convierte en diaclasa y me obliga a fraccionar igualmente aunque la hubiera utilizado.

Se desciende cómodamente y con otros dos fraccionamientos también con placa se llega al fondo del pozo sin mayor problema.

José Manuel y Yolanda decidieron en esta ocasión no bajar hasta el fondo al saber que solo termina la sima en una grieta sin más que ver.

David se animó a bajar hasta el último fraccionamiento donde al ver la grieta del fondo decidió comenzar la subida.

Dejando a David un poco de ventaja, empecé la subida desmontando los dos últimos pozos y recuperando la cuerda de 100 m que utilizamos para su descenso.

En la base del pozo de 30, donde nos esperaban nuestros compis José Manuel y Yolanda, aprovechamos para hidratarnos un poco con agua y acuarius y tomé la delantera subiendo el primero el P30, para así poder indicar a Joselillo y a los demás como pasar la estrechez de la cabecera y evitar tener algún problema de atasco.

Después de indicar la posición adecuada, José, al igual que Yolanda y David, que iba  desmontando el pozo, no tuvieron ningún problema en pasar.

Sin más dilación recogimos la cuerda y volvimos hacia el P40,  que también subí el primero y así aprovechar para echar una cuerda y recuperar las sacas de material que aliviara la subida de los demás.

También en esta ocasión fue David quien se encargó de desmontar el pozo de salida.

Como resumen podemos decir que la Sima de la Cierva, siendo la cavidad más profunda de esta zona es una sima exigente, no tanto por las dimensiones de sus pozos si no más por las galerías estrechas que los unen al igual que la cabecera estrecha e incómoda del P30.

Los anclajes están en perfecto estado, no tuvimos que utilizar, creo recordar, más que 4 spits en total, que también estaban en buen uso.

Utilizamos un trozo de 15 y una cuerda de 50 metros  para el pasamanos de acercamiento y el P40. Para el P30 utilizamos una cuerda de 40 y para los dos últimos pozos el de 17 y el de 52 metros, utilizamos una cuerda de 100 m.

Una buena actividad, en la que pusimos a prueba nuestros dos nuevos socios David y Yolanda y en la que pudieron demostrar las ganas que tienen de hacer espeleo y que estuvieron, teniendo en cuenta la dificultad de esta sima y salvo un puño desmadrado, muy a la altura de las circunstancias. Enhorabuena chicos.


El video resumen en el siguiente enlace: https://youtu.be/EdKC9a_Pr68 editado por David. Y en el: https: https://youtu.be/3LOd53W6VBQ otro editado por Miguel y el último video editado por José Manuel https://youtu.be/CUljzR5-OfM

sábado, 14 de marzo de 2015

Sima Diana



Participantes: David, Yolanda, Jose Manuel, Jose Luís, Diana, KiKe y Miguel.
Día: soleado y despejado.


Después de nuestra parada en Sacedón, para saborear unos "Piripis" y otros pequeños montados (media barra de pan), nos dirigimos a la zona de Valsalobre, donde nos fue bastante fácil localizar la sima Diana.


La boca de la sima es un pozo de unos cuatro metros de profundidad, donde encontramos varios spits en buen estado, que nos permiten montar un pasamanos de acceso al pozo y desde allí montamos la cabecera en simple en vez de hacerla en doble para que nos facilite luego la subida.

          Yolanda en la boca de entrada

Se desciende el pozo que nos deposita en una rampa de barro inclinada y fraccionamos en la pared izquierda, donde encontramos también varios spits.
Desde allí bajamos por la rampa hasta su final, que nos deposita en la cabecera del pozo de 14 metros en forma de diaclasa, donde hay una cabecera con dos químicos muy bien montados que supongo que los habrán colocado nuestros compañeros de espeleo del Club Viana.
Compruebo, extrañado, que la cuerda que llevo no llega al fondo, por lo que tuve que montar un trozo de cuerda que llevaba de 15 metros, con el que pudimos bajarlo. Después pude comprobar que el cordino que llevaba no era de 45 metros, como pensaba, sino que solo medía 40.


 
                        

        Jose Luís bajando el pozo de 14 metros

Tras bajar el P14 en forma de diaclasa, bajamos por una gatera descendente en vez de montar el resalte de 5 metros que nos lleva al primer pozo de 26, si seguimos de frente por la misma diaclasa se llega a otro pozo que va a dar también a la zona inferior de la sima.
 
Montamos un anclaje natural, seguido de un spit en la cabecera del pozo de 26 metros y descendemos en varios tramos, donde volvemos a encontrar montado anclajes químicos (clavija con argolla) que nos facilitan mucho, primeramente la localización, y después, la colocación de los fraccionamientos.



                 Bonito pozo de 26 metros


                    Yolanda bajando el P26

Esta vez la cuerda de 50 metros que colocamos nos dió sobrado para bajar el pozo.



         Pasando el último fraccionamiento


    Los dos Joselillos colgaos como choricillos

Desde la sala donde aterrizamos, se pueden ver (con buena luz), las dimensiones que tiene, en mi opinión el mayor disfrute de esta sima, ser espectador de cómo bajan nuestros compañeros por este bonito pozo.
Después de bajar 5 de los 7 componentes del grupo, estuvimos echando un vistazo por la sala y nos acercamos a ver desde abajo el 2º pozo que daba también a la zona inferior de la sima, que está unida por una corta galería con agua que cae precisamente de ese 2º pozo y va esculpiendo unas formaciones calizas en su base.



                  Base del 2º Pozo paralelo

Después de comprobar lo estrecho de la grieta por donde, según la topo, continua la sima hasta un pozo de siete metros donde da su cota máxima, decidimos no castigar al cuerpo por no merecernos la pena.
Picamos unos frutos secos con alguna tableta de cereales, nos hidratamos un poco y empezamos la subida hacia la salida.
Como resumen una sima fácil, no muy vistosa en cuanto a formaciones se refiere, con dos pozos en su fondo que si merecen la pena bajar y que como primera actividad del año hemos aprovechado para desentumecer un poco los músculos, ver en este caso como se mueven nuestros dos nuevos fichajes, David y Yolanda, y para los menos preparados del grupo, creo que nos ha venido bien como primera toma de contacto.
Aprovecho la ocasión para dar la bienvenida a David y Yolanda a nuestro grupo, solo comentar que demostraron tener buena soltura con los aparatos, físicamente se encuentran bien teniendo en cuenta que se trata de una sima sencilla, como también muchas ganas e ilusión de hacer espeleo. Estoy seguro de que vamos a continuar compartiendo más y mejores aventuras subterráneas todos juntos.


El video resumen de la actividad, en el siguiente enlace:
http://youtu.be/CMD8Rr5_Udg

Publicado por Miguel No hay comentarios:


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Etiquetas: Sima Diana