jueves, 25 de junio de 2015

Travesía Coterón-Reñada

               

Participantes: David, Yolanda, José Manuel, José Luís  y Miguel
Día: Despejado y  Soleado



Después de desayunar en casa de José Manuel, en Ogarrio, nos dirigimos hacia Matienzo, dejando al equipo B en casa, que saldrían más tarde para hacer una visita a la Cueva del Valle.
Primeramente, dejamos un coche al lado de la carretera frente al camino que va hasta la boca del Cuvío de la Reñada, allí pasamos todo el material a la furgo de José  Manuel y nos fuimos los 5 hasta el sitio más cercano de la boca de Coterón, que resultó ser una casa Vaquería que recordábamos José Manuel y yo, aunque hubieran pasado ya nueve años de haber hecho la travesía y nos quedaran ya vagos recuerdos.


Vista del Valle de Matienzo desde la Boca de Coterón
Aprovechamos que estaba allí el dueño de la vaquería para preguntarle donde se encontraba la boca, ya que aunque llevábamos las coordenadas y GPS, tenemos la experiencia de que algunas veces no coinciden y te vuelves loco para encontrarla.


Boca de Entrada


Montando un Pasamanos Recuperable


Montando la Cabecera del P-52
Después de indicarnos, más o menos, donde se encontraba la boca de entrada, nos vestimos de romanos y para arriba. En este caso,  las coordenadas no coincidían para nada, por lo que tuvimos que improvisar y patear más de la cuenta, hasta que la encontramos tras una especie de pirámide de caliza con un hito de piedras en la punta, que, rodeándola, se encontraba la boca de Coterón.
Aprovechamos para hidratarnos y picar un poco de fiambre antes de ponernos manos a la obra, y sin más dilación, después de ver como están montados los anclajes en la rampa de entrada y al no haber cuerda instalada, decido montar un pasamanos en doble con un trozo de cuerda, para que el último, en este caso José Luís, lo pudiera recoger. La cabecera está montada con 3 placas y maillones de acero de 10mm, yo utilizo solo dos y también aprovecho el desviador que hay montado en la pared contraria, un poco más abajo, para después colocar las dos cuerdas que llevaba, una de 52M de 10mm y otra para recoger de 65M de 8,5mm, como no sabía si la cuerda de 52 me llegaba hasta el final, decidí bajar en doble utilizando un ocho.
Según bajaba el pozo pude comprobar que llegaba perfectamente la cuerda de 52M, por lo que les di vía libre a mis compañeros para que bajaran por ella con el descensor.


Tramo volado del P-52


Vista desde abajo de P-52
Después de bajar todos sin problemas, excepto José Manuel,  que al estrenar descensor  tuvo dificultades para que deslizara la cuerda perfectamente, y necesitó algo más de tiempo para bajar.


Recogimos las cuerdas y emprendimos el camino por las magníficas galerías de Coterón,  entrando por una gran puerta que nos da la bienvenida.

David en la puerta de entrada a las Galerías de Coterón
 
Admirando las dimensiones de la galería


Descendemos por una gran galería con cuidado, ya que tiene el suelo con barro resbaladizo que nuestro amigo David pudo comprobar aterrizando sobre sus duras nalgas nada más empezar, y digo duras, porque durante la travesía creo recordar que aterrizó en 4 ó 5 ocasiones más y no se quejó demasiado (es duro de pelar).
Atravesamos un gran gour y dejamos una gran galería a nuestra derecha, continuando  por un caos de bloques que nos obliga a trepar un poco y seguimos la galería  hasta dar a una gran sala donde se encuentra el  pozo de 13M que está perfectamente instalado y tiene varios fraccionamientos hasta llegar abajo del pozo, terminando en rampa. 
Seguimos descendiendo hasta un agujero donde hay una cuerda con nudos para bajar un pequeño resalte  que nos lleva a la gran sala  con suelo arenoso, al Borde del Mundo, donde se puede ver su gran pozo de 35M.




Sala con suelo de arena al Borde del Mundo
Rodeamos por la izquierda y seguimos por una gran galería bastante cómoda, que tiene bastantes sedimentos; como está marcado con hitos y reflectantes nos dedicamos a seguirlos, un giro a la izquierda, otro a la derecha nos van llevando hasta la curiosa galería, bastante rectilínea, llamada Galería entre Dos Mundos, una galería que da la sensación de estar excavada en la roca caliza como si se tratara de una galería de mina con el suelo lleno de sedimentos.
Un gran hito nos marca el camino a la derecha donde después de una corta trepada llegamos a la galería descendente del pozo de 69M, donde encontramos  un  pasamanos de acercamiento a la cabecera en el lado izquierdo y donde podemos oír el ruido del agua que cae por el pozo.
Sin más dilación compruebo el estado de las cuerdas y para abajo. La cuerda que hay montada es bastante gruesa y está hinchada por la humedad, por lo que cuesta meterla en el descensor, y los primeros metros la cuerda corre bastante mal, lo que hizo que nuestro amigo José Manuel tuviera serios problemas para bajar con su descensor nuevo. Con bastante esfuerzo, al final bajó el primer tramo del pozo, ya en el segundo hay otra cuerda montada más fina que nos permitió a todos bajar mejor.


David bajando la parte final del P-69
Buscamos la continuación por un paso estrecho que nos lleva a una sala que superamos y una flecha nos indica bajar por un agujero, no muy estrecho, destrepando, donde coloco una cuerda en doble anclada a un bloque para no arriesgar el destrepe.
Llegamos a la galería del río de la zona de la Reñada donde avanzamos por su cauce dejando a mano izquierda la comunicación con el ramal de Codisera  y a mano derecha un pequeño lagito de aguas limpias.



Laguito surgencia del río
El agua del cauce llena la galería y para no mojarnos subimos por una zona superior del río y continuamos hasta el Castle Hall, donde la galería del río se va cerrando y hay que trepar por la izquierda hasta coger altura y encontrar la galería superior que nos llevará por una zona  entretenida con  algunos pasamanos, zonas desfondadas, destrepes, trepadas, etc.  que nos dan bastante vidilla.


Yolanda y David en la galería alta después de subir el
Castle Hall
Después de pasar esta zona se continua, ahora si, por una cómoda galería bastante pisada con algún zig zag hasta la sala derribada que nos da una tregua, empezamos a ver ya unas formaciones como antesala al denominado  Cañón de la Sangre, la zona más concrecionada de la travesía, donde aprovechamos para hacer algunas fotos como si de turistas se tratara, aunque con los monos llenos de barro la verdad es que no dábamos el perfil. Sus bonitas formaciones, con coloridos rojos de algún componente  ferroso, nos hizo disfrutar por unos instantes,  para después afrontar las dos partes  más desagradables de la cueva, el famoso “ Duck y  la zona del barro”.




Cañón de la Sangre




Bonitas formaciones




¿Cual es el Monje rojo ? 
Primeramente atravesamos el Duck, donde al ser un laminador con agua, te obliga a mojarte, que la verdad aunque incómodo, pasamos todos sin dudar, sin embargo la zona que más nos hinchó fueron las siguientes galerías, que parecían una pista americana, empezando con una trepada resbaladiza seguida de una rampa ascendente,  un paso estrecho que nos deposita en un gran barrizal y así se continua por la galería del barro que te va cargando y donde debes tener cuidado para no dejarte clavadas las botas.  Unos reflectantes te indican que trepes y después de la trepada encontramos una cuerda en fijo para bajar un tobogán resbaladizo que nos lleva, un poco más adelante, al agujero soplador, una gatera que tiene, como casi siempre, algo de agua.


Saliendo con buena cara del agujero soplador


Después del agujero soplador encontramos un lago que pasamos con el agua casi hasta las partes nobles, para subir por una rampa pronunciada donde al final está la boca  de la Reñada.


Cruzando el lago anterior a la rampa de salida
Como resumen podemos decir que disfrutamos bastante en esta travesía que está bien balizada, aunque algunas veces puedas despistarte en algún sitio; de nivel técnico muy asequible aunque tenga dos pozos de gran tirada, lo más incómodo fueron el Duck y la zona del barro, y lo más bonito el Cañón de la Sangre.
Nuestros debutantes, David y Yolanda, también disfrutaron y sacaron buena nota para ser su primera travesía, al igual que José Luís, que tampoco la conocía y también la disfrutó y por último José Manuel y yo, que ya la conocíamos, José Manuel, que tuvo problemas para bajar los dos pozos, terminó bastante cansado, debido sobre todo al estrés y el mal rollo con las cuerdas y su nuevo descensor y yo, que como siempre disfruté como un enano.


Los videos resumen en los podéis ver pinchando en los siguientes enlaces: https://youtu.be/MrUWBmvMYpc editado por Miguel
https://www.youtube.com/watch?v=D63JQkjH5Sw&feature=youtu.be editado por David y https://youtu.be/pNFJodaENpw editado por José Manuel



sábado, 16 de mayo de 2015

Sima de la Cierva

                             
Participantes: David, Yolanda, José Manuel, y  Miguel
Tiempo estupendo, soleado y despejado 

El día era estupendo, de los que apetece salir al campo, y que mejor sitio que al bosque de Valsalobre.

Paramos en Sacedón, donde en el bar de la plaza tenemos por costumbre hincarnos un montado que le denominan Piripi, que aparte de ser media barra lleva un poco de todo (lomo, beicon, queso, tomate, mahonesa, etc), algo ligero.

Con la barriga llena nos dirigimos a Villanueva de Alcorón. Una vez pasado el pueblo, cogemos la pista que sale a mano izquierda de la carretera y que, cruzando un pequeño barranco por un puente de piedra, sube por una empinada cuesta que nos lleva a la parte llana del bosque.


La pista no está en muy buen estado para ir con un turismo, en este caso íbamos con la furgoneta de David que es algo más alta, y que después de unos 3km, aproximadamente, nos llevó hasta la misma boca de la Sima.

Un día perfecto en el que teníamos todo lo que nos hacía falta para disfrutar (buena temperatura, un sol radiante, una buena sima, buena gente y, lo más importante, las ganas de hacer espeleo).

Preparando la instalación en pozo de entrada
Con todos estos ingredientes, y sin más dilación, nos vestimos de Romanos, montamos las cuerdas y para abajo.

La última vez que estuvimos en esta sima, mirando en nuestro blog, hacía ya casi 7 años, cuestión ésta por la que es difícil acordarse de cómo estaba montada de anclajes.

Con la información que teníamos fui montando al libre albedrío. Anclamos un trozo de cuerda a un spit que hay a unos metros de la boca, montando un pasamanos hasta una placa y desde allí seguidamente en la vertical del pozo, una cabecera en Y en otras dos placas que encontramos instaladas en buen estado.

Bajando el P40 de entrada a la sima
El P40 de entrada lo fui montando en los anclajes fijos con chapa, que estaban en buen uso, aunque se me pasaron dos de los tres fraccionamientos que había, que me hicieron remontar para colocarlos. A unos ocho o diez metros había otro parabolt que no era necesario montar, ya que la cuerda no rozaba.

En el fondo del pozo continuamos por una grieta estrecha e inclinada, que nos llevó hasta una cornisa por la que hay que pasar por un quitamiedos de cuerda instalada en fijo, para asegurar el paso y bordear la cabecera del pozo de 31 metros  que nos queda a un lado.

Cabecera del P30, paso estrecho
Seguimos de frente por la galería incómoda y estrecha que nos lleva a la cabecera del pozo de 30 m. La boca del pozo es estrecha y a un par de metros por debajo se estrecha algo más en forma de grieta, en la que se debe pasar en la posición adecuada para no quedar atascado.

La cabecera tiene algunos parabolts donde monto la cuerda y comienzo a bajar pasando la grieta estrecha sin problemas, y a unos dos metros aproximadamente más abajo, instalo un fraccionamiento y espero a José Manuel, para indicarle y ayudarle si es necesario a pasar el estrechamiento.

La maniobra de José Manuel es correcta y pasa justo, por lo cual en esta ocasión no tuvimos que usar la vaselina especial para gateras verticales (cuatro patadas). Sigo descendiendo el pozo mientras José Manuel se queda para indicar a David y a Yolanda para que puedan también pasar la estrechez sin atascos.
David en la base del P30
El pozo de 30 metros continua en forma de diaclasa y se ensancha un poco hasta una obstrucción a 8 metros del suelo, donde me obliga a colocar otros dos fraccionamientos para que no roce la cuerda.

Dos espeleo-romeros contentos antes
 de pasar la gatera de acceso al P17 
Una vez en la base del pozo continuamos por una gatera estrecha que sale a ras del suelo y que nos hace retorcernos un poco, con piedras sueltas y rocaje vivo, que se clava con gran facilidad en nuestras carnes como si se tratara de una tortura china, que nos resulta incómoda y que nos lleva a la cabecera del pozo de 17 m. Desde allí y mientras instalo la cabecera aprovecho, enfocando hacia el fondo, para tener una vista espectacular de la profundidad que tiene, al estar unido con el siguiente pozo de 52 metros que impone respeto.

Un corto pasamanos y una placa en cabecera y por debajo un spit me permiten llegar hasta un estrechamiento del P17 donde vuelvo a fraccionar en otra placa, para terminar de bajar el pozo que te deposita en un pequeño balcón con la cabecera del P52 en la pared de la izquierda. De las 4 placas que te acercan a la vertical dejo de utilizar la última, al ser la más expuesta ya que a unos 18 m aproximadamente por debajo, el pozo se convierte en diaclasa y me obliga a fraccionar igualmente aunque la hubiera utilizado.

Se desciende cómodamente y con otros dos fraccionamientos también con placa se llega al fondo del pozo sin mayor problema.

José Manuel y Yolanda decidieron en esta ocasión no bajar hasta el fondo al saber que solo termina la sima en una grieta sin más que ver.

David se animó a bajar hasta el último fraccionamiento donde al ver la grieta del fondo decidió comenzar la subida.

Dejando a David un poco de ventaja, empecé la subida desmontando los dos últimos pozos y recuperando la cuerda de 100 m que utilizamos para su descenso.

En la base del pozo de 30, donde nos esperaban nuestros compis José Manuel y Yolanda, aprovechamos para hidratarnos un poco con agua y acuarius y tomé la delantera subiendo el primero el P30, para así poder indicar a Joselillo y a los demás como pasar la estrechez de la cabecera y evitar tener algún problema de atasco.

Después de indicar la posición adecuada, José, al igual que Yolanda y David, que iba  desmontando el pozo, no tuvieron ningún problema en pasar.

Sin más dilación recogimos la cuerda y volvimos hacia el P40,  que también subí el primero y así aprovechar para echar una cuerda y recuperar las sacas de material que aliviara la subida de los demás.

También en esta ocasión fue David quien se encargó de desmontar el pozo de salida.

Como resumen podemos decir que la Sima de la Cierva, siendo la cavidad más profunda de esta zona es una sima exigente, no tanto por las dimensiones de sus pozos si no más por las galerías estrechas que los unen al igual que la cabecera estrecha e incómoda del P30.

Los anclajes están en perfecto estado, no tuvimos que utilizar, creo recordar, más que 4 spits en total, que también estaban en buen uso.

Utilizamos un trozo de 15 y una cuerda de 50 metros  para el pasamanos de acercamiento y el P40. Para el P30 utilizamos una cuerda de 40 y para los dos últimos pozos el de 17 y el de 52 metros, utilizamos una cuerda de 100 m.

Una buena actividad, en la que pusimos a prueba nuestros dos nuevos socios David y Yolanda y en la que pudieron demostrar las ganas que tienen de hacer espeleo y que estuvieron, teniendo en cuenta la dificultad de esta sima y salvo un puño desmadrado, muy a la altura de las circunstancias. Enhorabuena chicos.


El video resumen en el siguiente enlace: https://youtu.be/EdKC9a_Pr68 editado por David. Y en el: https: https://youtu.be/3LOd53W6VBQ otro editado por Miguel y el último video editado por José Manuel https://youtu.be/CUljzR5-OfM

sábado, 14 de marzo de 2015

Sima Diana



Participantes: David, Yolanda, Jose Manuel, Jose Luís, Diana, KiKe y Miguel.
Día: soleado y despejado.


Después de nuestra parada en Sacedón, para saborear unos "Piripis" y otros pequeños montados (media barra de pan), nos dirigimos a la zona de Valsalobre, donde nos fue bastante fácil localizar la sima Diana.


La boca de la sima es un pozo de unos cuatro metros de profundidad, donde encontramos varios spits en buen estado, que nos permiten montar un pasamanos de acceso al pozo y desde allí montamos la cabecera en simple en vez de hacerla en doble para que nos facilite luego la subida.

          Yolanda en la boca de entrada

Se desciende el pozo que nos deposita en una rampa de barro inclinada y fraccionamos en la pared izquierda, donde encontramos también varios spits.
Desde allí bajamos por la rampa hasta su final, que nos deposita en la cabecera del pozo de 14 metros en forma de diaclasa, donde hay una cabecera con dos químicos muy bien montados que supongo que los habrán colocado nuestros compañeros de espeleo del Club Viana.
Compruebo, extrañado, que la cuerda que llevo no llega al fondo, por lo que tuve que montar un trozo de cuerda que llevaba de 15 metros, con el que pudimos bajarlo. Después pude comprobar que el cordino que llevaba no era de 45 metros, como pensaba, sino que solo medía 40.


 
                        

        Jose Luís bajando el pozo de 14 metros

Tras bajar el P14 en forma de diaclasa, bajamos por una gatera descendente en vez de montar el resalte de 5 metros que nos lleva al primer pozo de 26, si seguimos de frente por la misma diaclasa se llega a otro pozo que va a dar también a la zona inferior de la sima.
 
Montamos un anclaje natural, seguido de un spit en la cabecera del pozo de 26 metros y descendemos en varios tramos, donde volvemos a encontrar montado anclajes químicos (clavija con argolla) que nos facilitan mucho, primeramente la localización, y después, la colocación de los fraccionamientos.



                 Bonito pozo de 26 metros


                    Yolanda bajando el P26

Esta vez la cuerda de 50 metros que colocamos nos dió sobrado para bajar el pozo.



         Pasando el último fraccionamiento


    Los dos Joselillos colgaos como choricillos

Desde la sala donde aterrizamos, se pueden ver (con buena luz), las dimensiones que tiene, en mi opinión el mayor disfrute de esta sima, ser espectador de cómo bajan nuestros compañeros por este bonito pozo.
Después de bajar 5 de los 7 componentes del grupo, estuvimos echando un vistazo por la sala y nos acercamos a ver desde abajo el 2º pozo que daba también a la zona inferior de la sima, que está unida por una corta galería con agua que cae precisamente de ese 2º pozo y va esculpiendo unas formaciones calizas en su base.



                  Base del 2º Pozo paralelo

Después de comprobar lo estrecho de la grieta por donde, según la topo, continua la sima hasta un pozo de siete metros donde da su cota máxima, decidimos no castigar al cuerpo por no merecernos la pena.
Picamos unos frutos secos con alguna tableta de cereales, nos hidratamos un poco y empezamos la subida hacia la salida.
Como resumen una sima fácil, no muy vistosa en cuanto a formaciones se refiere, con dos pozos en su fondo que si merecen la pena bajar y que como primera actividad del año hemos aprovechado para desentumecer un poco los músculos, ver en este caso como se mueven nuestros dos nuevos fichajes, David y Yolanda, y para los menos preparados del grupo, creo que nos ha venido bien como primera toma de contacto.
Aprovecho la ocasión para dar la bienvenida a David y Yolanda a nuestro grupo, solo comentar que demostraron tener buena soltura con los aparatos, físicamente se encuentran bien teniendo en cuenta que se trata de una sima sencilla, como también muchas ganas e ilusión de hacer espeleo. Estoy seguro de que vamos a continuar compartiendo más y mejores aventuras subterráneas todos juntos.


El video resumen de la actividad, en el siguiente enlace:
http://youtu.be/CMD8Rr5_Udg

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Etiquetas: Sima Diana

sábado, 22 de noviembre de 2014

Cueva del Mazo



Cueva del Mazo 1

Participantes:José Luís y Miguel. 
 Día parcialmente nuboso, con lluvia intermitente.

La Cueva del Mazo se encuentra en el pueblo de Ogarrio, al pie del monte llamado el Mazo. Esta cueva ya fue explorada por los ingleses de Matienzo y por el grupo conquense Lobetum.
Se trata de una corta cavidad que habíamos encontrado anteriormente en nuestros paseos por el monte en Ogarrio, y aprovechamos esta ocasión para echar un vistazo para ver que nos ofrecía.
La entrada es una grieta vertical tapada en parte por la hierba que nos obliga a agacharnos para poder entrar, seguimos por una galería que gira a la izquierda, donde sube algo el techo, y continuamos la galería hasta un paso bajo en forma de laminador, que da acceso a una pequeña sala de formaciones que está desfondada por un pequeño pozo de unos 7 u 8 metros, donde colocamos una cuerda en anclaje natural y, más abajo, un desviador para que no rozara la cuerda.


Colocando un desviador en el pozo de 8 


Una vez en el fondo buscamos alguna continuación y no encontramos ninguna. Se podía ver una ventana a unos 5 metros de altura donde habría que escalar y montar alguna cuerda para comprobar si puede tener alguna continuación, pero decidimos, al no llevar la saca de anclajes, dejarlo para otra ocasión.
Recogimos la cuerda y nos fuimos hacia la salida para buscar la Cueva del Mazo 2, que estaba por allí cerca.

Video resumen: https://www.youtube.com/watch?v=gOFkP-FTscc




Cueva del Mazo 2 

 
Esta cavidad está muy cerca de la otra Cueva del Mazo, y que hemos denominado como Cueva del Mazo 2 para diferenciarla.
Estaba pendiente de visitar desde que un vecino de Ogarrio nos indicó donde estaba la boca de la cueva, ya que de no haber sido así, es bastante difícil encontrarla, por tratarse de una boca bastante estrecha y estar bastante oculta.
Compruebo si podemos entrar, pero antes coloco una cuerda en un árbol, ya que después del ventanal estrecho de su entrada hay una pequeña rampa que va a dar a un pozo vertical.
Después de entrar en la posición adecuada y sin aparatos, voy comprobando las condiciones del pozo para ir colocando la cuerda de la mejor forma posible para que no roce, ya que no hay montado ningún spit.
Colocamos una protección para el rozamiento en la rampa de entrada y, más abajo, un desviador con una cinta y mosquetón en anclaje natural para bajar el pozo, que tiene sobre unos nueve metros.
Una vez en la base del pozo, donde podemos ver todo tipo de basura, sacos, plásticos, botellas, una segunda rueda de carretilla, ya que la primera la encontramos en un lado de la rampa de entrada, le doy el libre a José Luís y procedemos a explorar la zona de la derecha según bajamos, donde se puede oír el agua correr.
Después del pozo de entrada, la galería que encontramos es en forma de diaclasa descendente donde se puede apreciar como la fuerza del agua ha ido esculpiendo la caliza, rompiendo y haciendo en algunos sitios grandes surcos.



Galería descendente con algunas formaciones

Nos vamos por la zona de la derecha según bajamos, donde oímos correr el agua, y pasamos por una zona de techo bajo donde en el suelo hay esculpidas por el agua unas finas y bonitas marmitas.




Curiosas Marmitas 


Salimos a una zona más ancha, donde vemos un laminador bajo y estrecho por donde, en su fondo, vemos correr el agua y donde se pueden ver restos de botellas de plástico empotradas en grietas, que nos dan una idea de la fuerza con que habrá pasado el agua por la cueva estando en carga.
El laminador es bastante estrecho, por lo que seguimos por la zona practicable hasta donde encontramos una galería de cantos rodados con algo de agua y más o menos cómoda, por la que echamos un vistazo y comprobamos que nos lleva a la zona inferior de la diaclasa del pozo de entrada, por lo que aprovechamos para echar un vistazo y comprobar unas zonas que terminan sifonando la galería.
Volvemos por esa misma galería hacia la zona anterior, por donde corre el río, y comprobamos una galería estrecha, por donde corre el agua, que está llena de barro depositado de bastante tiempo, incluso a cierta altura donde volvemos a comprobar al nivel que ha debido de llegar el agua para depositar toda esa cantidad de barro y que no habiendo ninguna huella se nota que hace bastante tiempo que no ha entrado nadie por allí.
Seguimos la galería unos metros más, avanzando un tramo ya erguidos, y donde el agua sube un poco su nivel, con más barro en su fondo, hasta que la galería baja el techo y te obliga a meterse agachado con agua al pecho y con mucho cieno depositado, por lo que después de ver José Luís las condiciones, decidimos volver hacia la salida, y antes de salir buscar alguna continuación que finalmente, después de gusanear un rato, no encontramos.
Por lo que decidimos volver hacia la salida recogiendo el pozo de entrada y saliendo por su estrecha boca.
La surgencia de la cueva está muy cerca de la parte final a la que hemos llegado, sin poder comprobar si realmente hay espacio para poder salir por ella. A lo mejor, llevando la ropa adecuada y entrando en una época más seca, se podría intentar comprobar si tiene espacio físico para poder salir por la surgencia.
En este caso, queda para otra ocasión.

Video resumen : https://www.youtube.com/watch?v=zDAq9wMC8bs

sábado, 8 de noviembre de 2014

Simas del Picón



Participantes: José Manuel, José Luís y Miguel.
Día parcialmente nuboso.

Las Simas del Picón las conocía desde hacía algunos años, cuando en nuestras incursiones al Valle de Matienzo nuestro grupo realizaba actividades conjuntas con algunos de los componentes del grupo Ojáncano de Santander, como eran en aquellos entonces Chuchi, Nieves, Paco, su mujer y algunos más, con los que tuvimos la oportunidad de compartir buenos momentos subterráneos en esta zona de Matienzo, donde los ingleses llevan trabajando más de 50 años.
Mi recuerdo sobre estas simas era que tenían grandes galerías, algunas de gran belleza por sus formaciones, y que no se llegaron a comunicar en su día con el cercano sistema de Cubija. Los ingleses de Matienzo han seguido trabajando en esta zona, y ,según lo que han publicado, consiguieron unas extensiones de algunas de sus galerías en la búsqueda de la unión con este sistema.
En este caso nuestra intención era recorrer las galerías principales y después intentar ver alguna de sus extensiones si nos quedaban ganas.
Salimos en coche desde la casa de José Manuel, en Ogarrio, y nos fuimos para Matienzo. Nos desviamos por la pista asfaltada y hormigonada que nos lleva hasta la última casa que hay en el valle al pie de las Simas de Picón, y junto a la entrada de la boca del Cubío de Cubija, donde dejamos los coches para cambiarnos, no sin antes dar un garbeo por la zona en busca de dos de las bocas al sistema de Cubija que están por allí cerca, como son Cueva de la Morenuca y Regatón. Después de indagar por las inmediaciones del arroyuelo que va a dar a la boca del Cubío, conseguimos encontrar la gatera de entrada a la Morenuca; sin embargo, no pudimos encontrar la de Regatón, ya que las coordenadas que teníamos no coincidían, por lo que decidimos dejarlo para otra ocasión.
Ya preparados con todos los aparejos, nos fuimos campo a través intentando seguir las indicaciones que nos había dado el dueño de la casa por donde debíamos pasar para subir a las simas, al no encontrar el camino subimos campo a través por la ladera de la montaña donde la maleza te va comiendo poco a poco.
Suele pasar que cuevas que has visitado hace años y no son muy conocidas por espeleólogos, los accesos a la boca de la cueva que antaño se andaba más o menos normal, han desarrollado de tal manera la vegetación, que te hace más complicado poder acceder, en este caso a las Simas del Picón.
Una vez en sus bocas montamos el pozo de entrada de unos 15m, que es el acceso que está montado, aunque de una manera no muy limpia, ya que roza la cuerda en varios sitios. Al principio es una rampa donde tuvimos que colocar un protector de cuerda para cuidarnos en salud.
Ya en la base del pozo se pueden ver las dos entradas en sima que tiene la cavidad que terminan en una gran montaña de derrubios con restos de huesos, algunos cables de tendido eléctrico que debieron tirar en su día y barro pegajoso.



Pozo de entrada de 15 metros



Cerca de la entrada 


La vista es realmente bonita, entrando la luz por sus dos pozos, y las dimensiones de la Sala donde comienzan sus dos grandes galerías, la inferior y descendente la dejamos a la izquierda para verla a la salida y seguimos por la gran galería de la derecha que es una continuación de la gran sala de entrada.
Vamos andando entre bloques subiendo y bajando por un camino que se ve bien pisado y nos dejamos llevar siguiendo cerca de la pared derecha, hasta llegar a lo que parece el final de la galería donde hay que bajar un poco para seguir por una zona de techo, al principio bajo , donde encontramos bonitas formaciones.



Espeleotemas 


Esta galería nos lleva a otra de grandes dimensiones, con bloques que después de pasarlos subimos una empinada cuesta de piedras y arena hasta su final, donde baja un poco el techo y seguimos la galería entre grandes bloques por la derecha hasta que se convierte la galería en dos, nosotros seguimos por la de la derecha hasta el final, donde se obstruye, y, entre unas formaciones, encontramos una gatera estrecha que tira aire.
Decido entrar el primero sin saca para comprobar si nuestro compañero José Manuel, alias (Joselillo), es más ancho que la gatera, al ver las dimensiones favorables, les indico que me vayan pasando las sacas y les comento como se pasa mejor.
Al otro lado de la gatera de unos 3 metros de larga, un montón de estalactitas nos dan la bienvenida como si se tratara del premio a la prueba superada.


Joselillo contento después de la gatera 


Se va abriendo la galería que en principio era inclinada y nos da acceso ya de pie a la parte en mi opinión más bonita de la cueva, se trata de una galería en la que encontramos gran variedad de formaciones que agradan a nuestra vista ( caprichosas estalactitas, algunas en forma de colmillos de morsa, nidos de helectitas en las paredes y en el techo de color blanquecino) incluso la galería por la que vamos nos llama la atención, descendemos por una rampa de fina arena en la que se aprecia un antiguo falso suelo.



Galería con bonitas formaciones


Nido de excéntricas 


Continuamos por la galería hasta llegar a otra rampa de arena donde ensancha la galería y se desfonda en un pozo de unos 20 m, según la topo.
En este sitio recordaba haber subido haciendo una escalada libre por la pared derecha y realizar una travesía un poco expuesta montando una cuerda para atravesar el desfonde de la galería y de esta forma llegar a su parte final, donde también recuerdo bonitas formaciones y donde la galería principal se obstruye sin continuación.
En este caso como las extensiones que han llevado a cabo los espeleólogos ingleses no eran por allí, decidimos no escalar y volver hacia la salida intentando ver, según la topo, donde estaban dos de esas extensiones.
El pozo de 20m, recuerdo también haberlo bajado y encontrar unas gateras con arena en forma de laminador, que según vimos en la topo, los ingleses también habían explorado consiguiendo un recorrido limitado.
Por lo que volvimos sobre nuestros pasos, pasando de nuevo la curiosa gatera y fuimos a ver dónde estaba una de las extensiones, que la encontramos en la gran galería que habíamos dejado a la izquierda según llegábamos a la gatera.


Techo decorado 


Es en el final de la galería donde termina en un pozo, que según marca la topo es de 15 m, y en su lado derecho encontramos un pasamanos seguido de un resalte ascendente de unos 3 metros y un pozo en grieta de 4 metros aprox., todo montado con cuerda, donde me animé a echarle un vistazo.
El pasamanos era un poco expuesto, pero con mucho cuidado se puede pasar, luego se sube bien el resalte asegurándote en una gaza que han dejado montada y el pozo en grieta no parecía demasiado complicado después de consensuar con José Luís decidimos dejar la exploración para otro momento.
Emprendimos dirección a la salida pero antes fuimos a localizar el principio de otra de las extensiones que han realizado los ingleses, y que se encuentra al final de la galería descendente que comienza en la sala de entrada.
Descendimos la galería hasta su final donde encontramos a nuestra derecha un laminador estrecho por el que se mete un pequeño aporte de agua en forma de sumidero, por el que no nos apeteció nada ponernos empapados de agua y barro, ya que según la topo no daba para mucho.
En la pared de la izquierda, donde según también la topo está el principio de la extensión, hay que hacer una trepada de unos 18 metros, en la que no había cuerda montada, solo vimos un tornillo saliente por donde te deja entrever por donde han subido.
La primera parte de la trepada no parecía muy complicada, en este caso pudieron más unas birras, que nos esperaban fresquitas en casa de José Manuel, que las ganas de la exploración.
Dejamos la pared para otra ocasión y nos fuimos directos hacia el pozo de salida donde recogimos la cuerda y para el coche.


El video resumen de la visita:https://www.youtube.com/watch?v=5LoZahuc6Z4&feature=youtu.be